Seno: Todo se desdobla

“Fantasma: signo exterior evidente de un temor interior”

Ambrose Birce, El diccionario del diablo (1906)

Siempre digo que me he convertido en mi padre siendo más joven que mi padre cuando empezó a ser padre. En pocos años creía haber avanzado hasta un estado mental idéntico al que observo en su cara en las fotos sosteniéndome en brazos. Pero me he dado cuenta de que me equivoco. Mi cuerpo es solo el cuerpo de un hijo.

Seno (Cántico, 2020) se mantiene de pie como una moneda que cae por el borde y se queda totalmente quieta, anclada al suelo, como si el suelo fuese de arena húmeda. Desde el “Exergo” y con San Juan en Patmos Juanjo plantea esa división de lo más abstracto a lo más concreto. Este cuadro, como el libro, se cierra en un “Reverso” con Historias de la Pasión. Estas pinturas de El Bosco cuentan con otra intermedia en la que se suele situar a San Juan Bautista en meditación. El libro ocupa ese lugar. Entre observar y contar está el acto de escribir. El cuadro está presente como un fantasma aunque “los fantasmas no existan”; leerlo es mirar de cerca a San Juan Bautista/Juan José Ruiz Bellido meditando y señalando al cordero como señal de vida y muerte, porque dar vida es ganar a la muerte. El libro es, así, el

“exordio de un exordio […] [un] lugar entre dos (Topos) […]

un acto de responsabilidad y un compromiso”

“San Juan de Patmos está viendo las dos mitades de un cuerpo separadamente.”

Mira a la Virgen, al libro y al horizonte porque “ve siempre” y porque lo ve todo porque todo se ve dividido por una sola línea. Si digo todo, es todo: todo se desdobla, como pliegues en el espacio/tiempo, la religión hecha fractales. Juan es José, es Juanjo; yo, apropiándome de los libros que leo, soy el hijo pero no el padre, y me desdoblo en lo que soy y lo que no: un no-padre.

“No soy Orfeo […] No soy producto de esta productividad. […] Subrayo esta consciencia del límite como negatividad esencial dentro de la asertividad. No soy esa producción del canto ni la materia que surge al pulsar la tecla de la carne picada en la fábrica o la carnicería, la sensación de tener un cuerpo como atrofia o amorfia.”

“Ser dos” se establece como centro en un libro que cuelga desnudo, como

“una bombilla desnuda

cuelga

de un cable desnudo

y sale

de un agujero

en la escayola de un techo

blanco”

¿Existe el cuerpo del padre sin el del hijo, sin el de la madre? “El mismo cuerpo está en dos cuerpos”, el del hijo y el de la madre; como una caja dentro de otra, una matrioska o una mesa de boticario, como la vida en la muerte; el padre es un fantasma.

René es la primera persona que conozco que sabe su origen, gestación y nacimiento al milímetro. Ruiz Bellido ha conseguido crear un ritual para saber cómo empezaste a vivir: sabiendo del sufrimiento de tu madre y de la transformación de su cuerpo, el dolor de mutar en dos seres. La moneda gira y cae en agua, sangre, leche y líquido amniótico.

Se abre una grieta en la pared “por la que cabe un ojo”:

“cómo es posible que una mujer enseñe a otra mujer a conocer su cuerpo y yo que escucho.”

Leo en voz alta los poemas de “Seno” dentro de Seno y Gloria me dice que son demasiado visuales; suenan duros. Intento que parezca un manual de preparación al parto; quiero enseñarme a mí mismo el miedo a ver hacerse al hijo en la madre; Mientras hablamos, pienso en el embarazo de mi madre, el peso, los cambios de hábito y las imposiciones de quien vive dentro y observa el interior para hacerlo suyo.

“Tu madre está acostada

con la barriga hacia el techo

para hundirte en su estómago

como una piedra

en el agua”

Seno me es inabarcable. No soy padre, sino hijo. No sé en qué parte estoy.

Seno es el cuadro que falta, el vacío entre mundo, palabra y obra; el duelo y la celebración; la línea que lo divide todo como un horizonte; y el cuidado. Juanjo es todos sus textos publicados en Poscultura que he tenido la suerte de editar; el libro que he tenido la responsabilidad de leer y reseñar.

“La vida es un sueño y la muerte es el tiempo del despertar, y el hombre camina entre uno y otro como un fantasma”

Proverbio Oriental

Barriga - Marcos Augusto Lladó

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