La Musa Suicida: Memoria, meditación y canto

La Musa vive hasta que quiere dejar de hacerlo y eso reafirman Las Hermanas del Desorden, que recogen todas las piezas poéticas y musicales que muestran en su show con el libro+CD La Musa Suicida. La editorial El Petit Editor incluyó en su colección Palabreadorxs esta obra que ya vimos en el Teatro del Barrio.

MNEMEA

El camino de la Musa se plantea en un orden diferente. El desorden sigue presente en el libro y Mnemea pone por escrito lo que Meletea piensa antes de que esta lo haga. Porque actuar para después pensar es una de las formas de romper con todo, es la única manera de no evitar consecuencias y avanzar, para bien o para mal.

“Me amarás sin tu permiso”
Mad Pirvan, Hechizo

La imposición sufrida por la mujer solamente podemos entenderla viéndonos sometidos a ella nosotros también. Es por eso que empezar el poemario con esta pieza deja claras las intenciones de Ale Oseguera, Belén Berlín, Mad Pirvan y Laura Tomás. Pasar de ser el sujeto al objeto es una de las consecuencias que debemos asumir, como explica Víctor Parkas en Game Boy.

MELETEA

Una vez que Mnemea lo deja todo escrito, Meletea debe leer y evaluar. En este examen de conciencia de la Musa, se llega a un punto de no retorno en el que todo es pasado y cada poema recuerda al “escribimos para saborear la vida dos veces, en el momento y en retrospectiva” de Anais Nïn. Puede que todo sepa a café, a casa o a bosque, pero tiene un sabor que es imposible de olvidar del todo.

“la vida entonces
no era lo suficientemente densa
para amontonarse
sobre sí misma”
Laura Tomás, Mi herida reina

Y aunque en mitad de este viaje no suena La Llorona, suenan las ocho pistas que forman el CD. Recupera el aliento hasta que llegue Aedea, deja que suenen el Cuarto creciente y el Cuarto menguante. Seguimos.

AEDEA

Aedea pone fin al camino. La tercera Musa se encarga de la puesta en escena, de la representación de lo trabajado por sus dos hermanas. Ahora ni elefantes en las vías, ni disparos en las rodillas, ni la muerte llorando frenan la culminación del trabajo.

“El fin del mundo era
un cementerio de expectativas”
Belén Berlín, El fin del mundo

Y una vez llega donde quería, no es para tanto, porque el mundo es gris. Pero la Musa ya no pasa las horas en el monte Helicón luchando contra las Piérides porque la lucha no es entre ellas, es contra el artista. Ahora beben en bares, escriben, actúan, piensan, interpretan. Le vuelcan el cubata en la cabeza a Ovidio y se bañan en el Hipocrene.

¿Qué pasa si la Musa decide convertirse en autora? memoria, meditación y canto.

“mi muerte lleva mi firma”
Ale Oseguera, La Musa Suicida

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