Soy feliz cuando bebo té.
Da igual si es rojo, negro o verde.
Últimamente tomo té rojo.
Bebo despacio y saco una barrita de incienso.
La caja de inciensos es de la marca Shrinivas Sugandhalaya.
La llama inicial empieza a hacer su trabajo.
El humo pasa cerca de la luz azul que indica “encendido”
en el ordenador.
Es extraño la forma que adquiere al pasar por ella.
Extraño como el viento que sopla fuera,
o como las hojas que se dejan caer del árbol.
Eso pensé la primera vez que te vi,
o tú me viste a mí.
Eras extraña y te transformaste en humo deslizándose
por el neón azul desnudo siempre hacia arriba
infinitamente barata apuntando hacia el cielo.
Átomo del 93. Escribo, me pierdo entre películas y voy leyendo en los trenes. Hijo olvidado de Alan Moore.



