¿Cuando nos engendran automáticamente crece dentro de la nueva célula gestada la idea catastrófica de hogar deshabitado? ¿Cuándo se instaura en esa célula la idea divina de adherirse a otra célula? Empecé a crecer dentro de un vientre a rayas a partir de mil novecientos violeta y dos como quien planta un ciprés sin enterarse que es cierto que dicho árbol crecerá sin raíz adherido a una tierra irreconocible mil novecientos violeta y dos una herida púrpura un respiro que no llegó a gestarse ellos no sabían que la prolongación de su deseo duraría una eternidad que el horror como una sombra los acompañaría para siempre como un latido que se prolonga en un cuerpo a flor de necrosis atormentándolos ¿cómo era tu no rostro en mil novecientos ochenta y siempre, óscar? ¿Cuál fue la última palabra que se dijeron tus ellos antes de adherirte al planeta? Antes de plantarte para siempre al otro lado de ese océano que me destruye óscar ese es tu nombre quiero dejar de ocultarte bajo el manto de la patraña de esta lengua quiero permitirme y sentirte cierto y existente fuera del territorio de este universo blanco de signos negros y titilantes quiero reinventar tu nombre y tu nacimiento que tu parto se convierta en mi día innombrable como la luz que vierte un ciervo al derrumbarse sobre un despeñadero sobre la peña de tu raíz tus ellos al igual que mis ellos no sabían que el deseo duraría tanto ¿dónde está nuestra prolongación óscar? ¿En qué río divino reposan el látex y la orina derramada de mi vientre de caballo postadolescente enloquecido? ¿Por qué no inventamos un idioma que las piedras pudieran entender para salvarnos? ¿A dónde se van mis pieles privadas de tu huella digital sobre sus poros?
fuera de esta mentira
aún somos ciertos.
A mis padres.



