El Día de la Hispanidad, I feel like Z

Tenía que escribir un artículo en relación con esta fecha y me acordé de que la única bandera que tengo es la del Hércules y el último Día de la Hispanidad me lo pasé sirviendo cañas en un bar. Pensé en el motivo que lleva a la gente a estar orgullosa de su país, su bandera, su escudo, su himno, a exhibir armas, pasear a una cabra y saludar a los altos cargos como en aquella escena de Antz (Hormigaz) antes de salir a luchar contra las termitas. Luego pensé que opinar en ciertos momentos es arriesgarse y como dice Ignatius: la libertad de expresión también es ejercer tu derecho a estar callado si lo ves necesario. A partir de ese momento decidí que tenía que encontrar algo que me hiciese defender algo de “mi” país. Así que vuelvo a hablar de cine.

La frase “esto no es rap español, es rap en español” es una de las que más escuché cuando era adolescente. Celedonio, ahora C. Terrible, representaba lo más avanzado de un panorama lleno de autoayuda, primeros indicios de niños rata y una protoindustria caduca. Sonando a los 90’s, estaba años por delante. Con esta frase explicaba su posición en el juego: “hablo castellano pero no sueno a lo que hacéis por aquí”. El cine español lleva un tiempo buscando desmarcarse de la misma forma. Saliendo de fórmulas Pajares y Esteso e intentando lavar la cara a esta otra protoindustria.

Del cine kinki al indie

Si pienso en el cine español, pienso en fines de semana en el sofá de casa viendo El Vaquilla, Navajeros, Perros Callejeros, Volando voy o El Pico. Mi patria siempre ha sido mi salón. Con la pantalla más grande de toda la casa, el VHS -DVD- y un señor sentado a mi lado que elegía la película pero antes de acabar los créditos ya estaba roncando. Mi padre. Lo sigue haciendo cuando bajo a Alicante.

Si pienso en el cine español, pienso en Tacones Lejanos, Todo sobre mi madre, Kika, Mujeres al borde de un ataque de nervios o Volver. Mi patria la misma que hace un párrafo y al lado mía una señora que se levantaba cada cinco minutos y comentaba cada frame como si tú no lo estuvieras viendo también. Mi madre. Lo sigue haciendo cuando bajo a Alicante.

Si pienso en el cine español, pienso en el videoclub de mi barrio. En Miguel, el dueño, guardándome bolsas de patatas, zumos y Manolito Gafotas. Tardaba más en elegir película que en verla. El milagro de P.Tinto, Mortadelo y Filemón, El día de la bestia, El bola, Los otros, La torre de Suso, Las 13 rosas, La buena vida, Los amantes del círculo polar.

Ahora mi patria es mi habitación. A veces vuelvo a ver algunas de estas películas, otras cambio mi nacionalidad al cine más cercano a casa. Madrid 1987, Stockholm, La gran familia española, Tarde para la ira, La isla mínima, Un otoño sin Berlín, Vivir es fácil con los ojos cerrados, Contratiempo, Las brujas de Zugarramurdi, Que dios nos perdone, El hombre de las mil caras, Verano 1993, 10.000 kilómetros, La librería, El bar, Campeones, Casi 40, El reino.

Soy español y de eso no puedo renegar. He nacido aquí. Pero mi patria es el sofá, la tele, mi padre, mi madre, Miguel el de el videoclub, los amigos con los que hablo de cine, la persona que haya venido conmigo al cine, yo mismo cuando voy solo -hacedlo por favor, es precioso-, los que salen en la pantalla y los que hacen que salgan en la pantalla. El cine.

El Día de la Hispanidad hablo del cine de “mi” país. Porque la cultura, por muy maltratada que esté, sigue existiendo. De eso sí que me siento orgulloso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Close