Hijo mío, desconfía de todos y de todo.
Desconfía de los que dicen: “Eso no pasará”.
(Son unos gafes).
Desconfía de los que dicen: “Lo pasarás bien”.
(Son unos aguafiestas).
Desconfía también de los pesimistas.
Los pequeños milagros de la vida –los hay–
acontecen delante de sus narices
sin que sean capaces de reconocerlos.
Hijo mío –resumiendo– desconfía de todos
Y de todo. Desconfía
de los que dicen que no les importas.
(Les importas: aunque sea para hacerte daño).
De los que dicen que quieren ayudarte.
(En el fondo lo único que les interesa
es mantener su reputación.)
Sé que es difícil. Pero es la única manera
de seguir a flote.
Verás, hagamos un ejercicio práctico.
Empieza por desconfiar de este poema.
Nací en 1970 en Valencia. He vivido en Orihuela, Madrid, Debrecen (Hungría) Alicante, Denia, Tarragona, Barcelona y Valencia, donde actualmente resido. Llevo en el vicio de la literatura toda mi vida (aunque me he dedicado a otras cosas igual de absurdas: como profesor, bibliotecario…). He escrito en muchas revistas, he ganado algunos premios y he publicado libros de poesía, de relatos, ensayo histórico y novela. También hago fotos. A veces soy un fotógrafo que escribe y otras veces soy un escritor que hace fotos.



