Crónicas Poéticas: Festival Místicas

Ciclo Oracular

(sobre El Oráculo del Viento, que tuvo lugar el 22/10/2019 en Espacio B)

A un lado de la balanza, el corazón del difunto.

Al otro, Maat: la pluma de la Verdad.

Si el alma fuera menos pesada que la pluma, sería conducida al paraíso.

Pero si pesara más… un monstruo con rasgos de león y de cocodrilo la engulliría.

Me observo

bajo un templo de cuentas sagradas

envuelto en mil mantos aún por rasgar.

Accedo

al espacio circular de mi conciencia,

que comparte identidad con mi cultura,

con el espacio que es albergue de mi cuerpo.

Me enredo

en un hilo de Ariadna, cuarta Parca, fiel destino,

y en su tez dorada me pierdo,

como el hombre que mueve la montaña

para ver la luz del sol sin salir al camino.

Ancestros:

habladme desde vuestro tiempo muerto,

que necesito un guía

porque mi alma se vuelve densa,

se carga de hilos, identidades, montañas,

y ya no recuerda el camino de vuelta.

El viento

me va devolviendo al centro.

Viene de un ámbito antiguo, ambiguo,

como el alma quieta de un tornado,

me va devolviendo al centro.

Regreso

del santuario del templo

a sus puertas, donde está escrito mi nombre.

¡Soy el Dios al que venero!

Observo

y así retorno de nuevo

a mí. Y además, en verso.

 

Ascesis Semántica

(sobre Muerte del apetito y otros textos de Sor Marcela de San Félix, representados el 25/10/2019 en el Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso)

Pon en tu nada tu asiento / y nada te dé contento

que no te lleve a la nada, / esta nada sea tu todo

todo te ponga en tu nada / y contigo retirada,

sea la nada tu centro.

Me reduzco.

De lo que hace que empiece a existir,

de lo que forma o constituye un todo,

de lo que es,

el primer instante del ser.

Ser productor

del aumento y del refuerzo que viven en la armonía,

ser productor

de la totalidad e integridad de cada cosa creada.

De lo que posee aquello

que constituye una esencia, una forma;

que pertenece al cuerpo

o al espíritu;

que pertenece a la naturaleza

o está hecho por arte del hombre;

considerado en sí mismo,

o que se excluye del sujeto,

o que tiene existencia aparente

y no real…

…de ello me reduzco

a lo que forma, compone, es

el principio generador del desarrollo armónico

y la plenitud de cada ser,

de lo que tiene entidad,

corporal o espiritual,

natural o artificial,

concreta, abstracta o virtual…

…de ello me reduzco

a lo que constituye la naturaleza de las cosas…

…de ello me reduzco

a la esencia.

 

Primer Arcano

(sobre el trabajo desarrollado en el taller de Begoña Grande De lo mundano al misticismo, que tuvo lugar el 26/10/2019 en Arte4)

Solo hay una condición en la performance: la honestidad, que además me conduce a la presencia. 

Al trabajar la desnudez, impido que el vestuario me condicione más allá de lo esencial. El

cuerpo no es una energía sexual; es una energía por sí misma, una energía de amor.

Al nacer

dejé de ser la cosa que llena.

Fui nuevo útero, vacío.

De feto de carne y piel

creado por la Vida, demiurga de lo material,

de feto de carne y piel

al abrigo de un vitelo-hogar

me topé con el mundo.

abismal

vacío

peligroso

desconocido,

y conmigo:

abismal

vacío

peligroso

desconocido.

¿Dónde estaba mi vitelo?

¿Dónde mi hogar lleno?

¿Mi plenitud?

Busqué el encaje convexo en mi vacío:

en forma de objetos,

en forma de alimento,

en forma de arte, acción y tiempo,

en forma de sexo.

Mis deseos conformaron (conforman) mi máscara.

Me muestro identificado con lo que persigo.

¿Cuándo caerá la máscara?

¿Qué rapto místico necesito,

qué ritual de ofrenda y velas,

para acceder a mi naturaleza desnuda?

Quiero creer que la máscara

es condición de vida, acaso pecado original,

y que lo más cerca del núcleo

es la conciencia de la máscara,

y no su mutilación,

la adoración de la máscara como tal,

y no su despacho,

la idolatría que mantiene su sentido,

y no su destrucción.

Máscara desenmascarada,

deseo indeseado,

falo afálico,

complejo hecho arte,

en ti está la huella del nacer,

que me permitirá seguir viviendo,

o moldeándome de barro y sangre,

o siendo el lleno de vacío,

o siendo el contramolde de la muerte.

 

Hábito Perpetuo

(sobre La Santa Juana de la Cruz y las performance representadas el 27/10/2019 en Zapadores-Museo Ciudad del Arte Siglo XXI)

Parece que todos los miembros de mi cuerpo

están llenos de unos rayos resplandecientes,

como alambre muy delgado, impalpables,

que no puedo comprender de qué especie sean.

Piel de mis hermanas, unida en un aquelarre blanco,

santa sábana de albores castos y de luz manchada,

carne inocente que fuiste la delicia en lo prohibido

y trocaste tu silencio por tu voz emperatriz:

por las tinieblas del óbito que fluye entre la vida

y los puñales sincrónicos del dolor y del placer

fuiste atravesada, piel, para emprender el fiel camino

vía la gran matriz, el púlpito sacro, el adalid,

el pétalo de rosa entronizado. Y es que tu palabra

manantial de gozo brota en los sentidos de los justos,

desamparos negros unge de consuelo con su abrazo.

Mirada al cielo, sangre en manos y fláccida cerviz

que han raptado voluntades subyacentes de los médanos-

yo profundo y oceánico, yo ajeno, Él proyecto,

la máxima ubicua expresión que tu piel no delimita,

esto es Dios, común pisada de los siglos sobre ti.

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