Crónicas Poéticas: Festival Robert Capa Estuvo Aquí

(Listas y catálogos para tres exposiciones)

Rifa

(Sobre la exposición Pablo Picasso y Robert Capa, paradigmas del horror de la guerra, MNCA Reina Sofía, 8/11-7/1)

Las dos únicas copias de las fotografías que Robert Capa captó ante Peironcely 10 tras el primer bombardeo a civiles de la historia comparten espacio junto al Guernica de Picasso, como tres poderosos testimonios de la atrocidad de la guerra.

Una, dola, tela, catola, quila, quilete,

asoma un quinqué por un balconete,

¿qué es lo que pasa de noche y afuera?

Que llueva, que llueva, las bombas de la guerra.

En la calle veinticuatro, donde vive el desarmado,

un caballo desbocado le ha partido los dos brazos,

no le importa quién tú fuiste,

que matuli la potingue,

oro-plata, monta y cabe,

inocente, rifa y rafe,

salta, que tu casa arde,

llora, que tu niño yace,

juega por tu muerta calle,

que eres hijo del azar,

(pito, pito, gorgorito)

que te cortan el rabito

(tralará, lará, larito)

por llevar el zapatito

(blanco, rojo, nunca azul)

que dejó tu fin escrito:

una, dos y tres, pluma, tintero y papel,

firma la luz que vigila

desde algún negro cuartel,

firma ya que el Cóndor pasa,

firma que el Toro se cierne,

firma condenas a muerte

en el juego de la Oca.

A ver quién gana y se salva,

a ver quién no se equivoca,

quien se muera, pim-pom-fuera,

y colorín, colorado,

la casa se ha derrumbado,

y en el patio los listones

caídos y cercenados,

y en la fachada el ladrillo

malherido y perforado,

y aun así, sobre el bordillo

canicas, tabas y dados,

¿no somos fruto del juego?

Dejadnos seguir jugando.

 

Ideas para revertir un exilio

(Sobre la exposición Refugio. La humanidad en tránsito, Nave de Fomento del Museo del Ferrocarril, 13/11-1/12)

Si has intentado encajar en algún molde / y no lo has conseguido,

probablemente has tenido suerte. / Es posible que seas una exiliada,

pero has protegido tu alma.

(Clarissa Pinkola Estés)

Destilar el néctar de una catástrofe,

ser un Viktor Frankl en busca de sentido,

romper hasta la frontera entre el exilio y la felicidad,

revertir el victimismo en resistencia,

alzar al vuelo un hatillo de fuerzas,

coser viejas heridas para pintar un tiempo nuevo,

erigir muros de oro si están prohibidos los de plata,

calzar crampones que desafíen todo límite,

vivir dentro de una maleta y más que a gusto,

querer ser la sombra nómada,

zarpar toda una flota de principios,

vivir en la ciudad mutante,

ser agua de mar adaptada al lecho,

disfrutar en la quietud el silencio sin sufrirlo,

alimentarse entre mil voces que aceptan,

continuar entre un millón de voces que rechazan,

aprender de ser otro que no existe ser uno,

conocer lo que no se puede nunca arrebatar,

hibridar el tener, el ser, el estar y el poder,

transitar el fracaso, cambiar el recipiente;

ser del mundo

hace imposible el exilio.

Así, hasta en un mundo en que nadie camina                                                     conmigo,

encuentro un camino, que siempre                                                                     está conmigo,

hasta la más ardua prueba del                                                                             mundo está conmigo,

toda el lastre de                                                                                                   mi mundo está conmigo,

Todo mi mundo está conmigo.

 

El sueño ameuropeo

(Sobre la exposición Desplazamientos 3.0, Centro Cultural Bohemios, 2/12-23/12)

Conocer es identificarse.

Lo íntimo con lo público. El cuerpo con el espacio-hogar.

Migrar es encontrarse en un punto aumentado de sensibilidad.

Expuesto, éxtimo, externo, extremo.

Viaje con nosotros a un futuro

desolado,

encontrará que el moiré de las fotografías

habrá desdibujado todos los rostros,

visitará la tierra pintada

con los colores de la ruina,

escuchará de los lugareños sus testimonios

ausentes,

gozará de un banquete

de objetos perdidos,

navegará por los célebres cercos

de cadáveres hacinados,

palpará los muros monumentales

de monumentos sin muros,

recorrerá el galáctico desierto

de la humanidad extinta,

conocerá la fauna alimentada

de la carroña del destierro,

sentirá los vientos áridos

del post-apocalipsis,

aprenderá que no es un viajero,

que es un desahuciado,

un nadie de tierra en tierra de todos.

Deje atrás su identidad y disfrute:

de la soledad entre las masas,

de las multitudes despobladas,

del habitar sin vivir

y del estar sin ser.

Viaje con nosotros a un futuro mejor.

Conozca el sueño ameuropeo.

Podría ser peor, Alberto Acerete

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