Barriga: A los treinta lo dejo

“tienen un trozo de carne entre las manos”
Ignacio Vleming en el prólogo de Barriga

Siempre digo que a los treinta voy a dejar de fumar. Empecé a decirlo a los veinte y, ya cerca de los veintisiete, me cansa repetirlo tanto porque sé que seguramente no lo haga. Ya llegará el momento en el que me decepcione a mí mismo.

La poesía y la comunicación política tienen mucho que ver. Redactar, condensar y embellecer lo que hay. No romantizar, embellecer. Marcos Augusto consigue eso con Barriga (Cántico, 2020), embellece el paso del tiempo con la resignación, la derrota y el cansancio del que lo sufre de forma totalmente consciente. Como tocarse la cabeza, atravesar el pelo con los dedos y notar huesos, carne, caspa y granos.

“Dicen que descubrir los signos del paso del tiempo
es descubrir el sano funcionamiento de las cosas.”

Barriga es embarazo, paso del tiempo, mitad vejez mitad cerveza y muchas cosas más. El problema llega cuando los descubres delante del espejo y cada mañana piensas en taparlo con una toalla. Como en una película de terror, para no verte ni ver tu fantasma. ¿Sería peor no ver nada que ver al “viejo representante
de ciertas cosas muy viejas”?.

Miro mi piel de hombre a la que no le echo Skinceuticals pero sí crema para pieles atópicas. Tengo las ojeras casi tan oscuras como los puntos negros, canas en la barba y alguna amenaza de arruga. Me da igual, como la barriga o las gafas que nunca me pongo, pero es obvio que nos hacemos viejos poco a poco hasta que todo se acelera.

Habitamos despacio huecos de escaleras pensando: “Cuando caiga del todo […] ¿Quién se atreverá a encontrar mi cuerpo?”. Se hace el silencio, se repite el proceso lento de pensar en muchos nombres hasta que todo se acelera -otra vez- y no es posible recordar ninguno. Es más sencillo no precipitarse, no manchar la nieve y escribir las cosas para entender su forma. No someterse al someterse a la ilusión ni cantar por no llorar. Mirarse al espejo y tumbarse un rato más tampoco está tan mal de vez en cuando.

“Antes de dormir hablamos de plantas
con que llenar macetas y colores”

Sé que está fuera de lugar, pero voy como te veo en todos lo que leo voy a escribirte. No sé ni por qué siguen enviándome libros si los utilizo para apropiarme de las ideas y decirte cosas. Acuérdate de regar las plantas y recuérdame que, si nos vemos, te dé las semillas que me regalaron.

“cuando la palabra muestra su falta de ausencia”

Es imposible negar el paso del tiempo tanto en uno mismo como en los demás. Barriga lo muestra desde el ombligo, el ritual de seguir con los dedos el surco que traza y las formas que se advierten según la piel se estira, se arruga y cede. Esto es un mensaje directamente para Marcos Augusto. La ridiculez de publicar versos, ya sea por primera o por última vez existe tanto a los treinta como con menos o más años. Es como pregonar que vas a dejar de fumar. Así que, yo qué sé, saca barriga y yo me voy a hacer un cigarro.

“Eres la certificación definitiva
de una edad que resulta
francamente insoportable.”

Barriga - Marcos Augusto Lladó

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