Shrinivas Sugandhalaya

Soy feliz cuando bebo té.

Da igual si es rojo, negro o verde.

Últimamente tomo té rojo.

Bebo despacio y saco una barrita de incienso.

La caja de inciensos es de la marca Shrinivas Sugandhalaya.

La llama inicial empieza a hacer su trabajo.

El humo pasa cerca de la luz azul que indica “encendido”

en el ordenador.

Es extraño la forma que adquiere al pasar por ella.

Extraño como el viento que sopla fuera,

o como las hojas que se dejan caer del árbol.

Eso pensé la primera vez que te vi,

o tú me viste a mí.

Eras extraña y te transformaste en humo deslizándose

por el neón azul desnudo siempre hacia arriba

infinitamente barata apuntando hacia el cielo.

 

Podría ser peor, Alberto Acerete

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