En estas horas iniciales de la noche
cuando aún hay luz en la casa
temes el momento de acostarte
y recuerdas como la mediocridad de los hombres
frustró los proyectos más nobles.
Y esa misma mediocridad
te condenó al presidio, al exilio, a la soledad más ardiente,
al cariño más frío.
Recuerdas los trabajos baldíos, el cansancio apestoso
y su paga mísera
de papeles timbrados y manzanas podridas,
la roñosa cortesía de los verdugos, los sueños aplastados de raíz
por tu propio zapato.
Congraciarse con tu asesino
nunca fue un buen negocio.
¿Y qué vas a hacer?, te pregunta Jaime Gil
desde una televisión moderna.
¿Esperar que alguien desentierre tu historia?
“Tumba anónima de poeta desconocido”, de este siglo caduco
pero aún oficial, de un mundo triste
de verbenas baratas y risas borrachas
que no presienten el golpe, el galope del caballo, el susurro levísimo
del metal…
El salón guarda silencio.
Los muebles, tantas veces traviesos y cómplices, te han dado la espalda.
Todo lo tuyo es de otros. Tus palabras,
las pocas que te quedan, esconden su maleta bajo la cama.
Y qué vas a hacer, insiste Jaime
mientras los niños nadan en las aguas turbias del puerto.
Si no vas a hacer nada, mejor no digas nada.
Acuéstate y déjate llevar por tus fantasmas, por las pesadillas
que tú diseñaste hace años.
Las tenías bien guardadas
Para cuando llegara el momento.
Pues bien, el momento
ha llegado.
Acuéstate y cierra los ojos.
Sin vergüenza.
Nadie te mira.
Nací en 1970 en Valencia. He vivido en Orihuela, Madrid, Debrecen (Hungría) Alicante, Denia, Tarragona, Barcelona y Valencia, donde actualmente resido. Llevo en el vicio de la literatura toda mi vida (aunque me he dedicado a otras cosas igual de absurdas: como profesor, bibliotecario…). He escrito en muchas revistas, he ganado algunos premios y he publicado libros de poesía, de relatos, ensayo histórico y novela. También hago fotos. A veces soy un fotógrafo que escribe y otras veces soy un escritor que hace fotos.



