Piel de alma: He perdido la cuenta

“Nosaltres, els vius, només conservem embolcalls:

cambres, calaixos, caixes, cloves,

tombes per omplir de tot allò

que ens queda de vosaltres”

No me gusta esta ciudad -¿cuántas veces lo he dicho?- ni sus calles. Rechazo cualquier sentimiento de pertenencia por si acaso; por si llega el día en el que escribo sobre todos los que han vivido en ella, para evitar hablar de lugares y poder centrarme en nosotros. Para no manchar mis ideas con todo lo demás.

Las fotografías son recuerdos, las cajas se llenan de fotografías, las casas se llenan de cajas, las ciudades se llenan de casas. Las poesías son fotografías. Piel de alma (Cántico) es una caja con recuerdos de Josep Checa. De una vida que “carece de sentido espiritual” a pesar de la esperanza de que “exista algo más” después del pasado.

Aquí no llueve nunca pero, cuando lo hace, todo se paraliza. Falta de lluvia es falta de inercia del crecimiento. Todavía quedan un par de almendros en el descampado de aquí detrás que florecen a ratos entre los coches y estaría bien que alguno de ellos fuera nuestro árbol genealógico. Si crece: bien. Si no crece: le damos la vuelta al mundo con las dos manos como a los calcetines.

Aquí, Lázaro, el vecino del tercero, nunca dejó de andar por lo que no hay milagro que contar.

“aquest do innat per sobreviure

al marge d’un mateix”

Aquí es indispensable echar de menos un sitio porque en él viven personas. Nadie echa de menos una calle, un cementerio o una casa -”quatre bigues estintolades”- si no ha vivido alguien en ella. No echaría de menos nada de esta ciudad si no hubiéramos estado en ella ninguno de nosotros. Por eso, cuando paseábamos por aquí, te contaba historias sobre los edificios y enumeraba los hechos importantes, para saber qué no echo de menos. Sin pensar que lo que de verdad echaría de menos era contarte las cosas y no a las cosas. Te prefiero aquí por muchos motivos*.

“Vius dins la pròpia arquitectura d’un passat

[entallat”

Aquí no se echa de menos la fiebre, se echa de menos la mano en la frente. No se echa de menos una residencia, se echa de menos la boca sin dientes que mastica. No se echan de menos las fiestas, se echa de menos a los que las organizaban en su casa. No se echa de menos una ventana, ni lo que se ve desde la ventana, se echa de menos a quien te miraba mientras apoyabas la frente en el cristal. No se echa de menos el crucifijo, se echa de menos a las que se santiguaban delante de él mirando hacia el techo.

Aquí la muerte tampoco se lleva la ropa de los armarios.

Piel de alma lo une épocas, personas, lugares y ficciones. Checa habla de y con los muertos, entierra según otras normas. Repite para buscar el cambio como quien reza para salvar su alma después de una vida entera de ateísmo, por si acaso.

“Ningú més bé que jo no ho pot entendre”


*Alba Flores dixit

Barriga - Marcos Augusto Lladó

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