Letanía del frío: un árbol en mitad del lago

“allí decidí que los océanos serían de hielo o no serían”

Eva Gallud, Letanía del frío

“hasta aquí he venido sin ojos arrastrada por el tacto
y aquí me desmorono como un muro

derrubio al borde de la sitiada lobera

bajo el peso de la nieve”

Eva Gallud, Raíz de ave

He leído Letanía del frío (Ya lo dijo Casimiro Parker) sudando y rascándome los granos de piel utópica hasta desesperarme y convertirlos en heridas. Tengo el ventilador pegado a la cara y cuando me canso levanto los brazos para que salgan volando los folios. Ya no quiero escribir más. Con el frío por lo menos siento que estoy vivo, con el calor la sensación es la de evidenciar que me estoy muriendo. Me paso los veranos llamando al invierno “y el invierno vino” pero por agotamiento. Odio el verano -y la playa-.

Letanía del frío no dista mucho de lo que Eva Gallud escribe en Los años oscuros: en ambos recorre el frío: primero lo hace como una estatua que genera hilos que atraviesan la ciudad y ahora como un árbol creciendo en mitad del lago helado que nadie puede cruzar. Un árbol con las raíces atravesando el hielo. Nadie puede tocarte “a pesar del agua” hasta que aprendas a nadar en él si no puedes pisarlo.

Se puede aprender a no tiritar pero no se puede aprender a dejar de sudar. Se puede aprender a descender, pero no te van a dejar ofrecer lo contrario a lo que buscan. Siempre van a buscar lo opuesto a ti, a lo que eres, lo único que puedes dar y no se van a dar cuenta.

“no puedes sostenerme entre las manos

y no esperar a que no desaparezca

Hablar desde la escarcha como el que habla avisando de su fragilidad. Como quien dice no me voy, me muero, no me seco, me evaporo, pero ahora estoy aquí y puedo estar un rato más.

Primero los dedos.

Luego los ojos.

Luego las canas.

Luego “mis manos transparentes”.

El árbol se sostiene rodeado de hielo porque es de fuego y los desplazamientos son milimétricos pero eternos. Hasta que arde el bosque aunque “la nieve […] no se derrite nunca”. Lo demás sí porque no es eterno y no es vertical, no tiene rodillas con las que medir la altura de la tierra. Letanía del frío es ese proceso en el que Eva dice “todo en mi interior se volvió madera” en Los años oscuros y ese todo se enciende por dentro. De caminar para esquivar el contacto a rodearte de la nada, de las murallas de hierba a las de nieve, del espejo al hielo.

Los años oscuros es un libro de poesía que utiliza una historia como excusa, Letanía del frío una novela que utiliza la poesía como excusa. En ambos el frío lo atraviesa todo, dentro se está a salvo, se mantiene la temperatura de lo que arde en fuego o en nieve. No me quedan zonas en las que rascar, me ducho con el agua ardiendo porque ya total para qué huir del calor por fuera y bebo café granizado que llega al estómago totalmente líquido.

“los peces sobreviven bajo el hielo”

Barriga - Marcos Augusto Lladó

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Close

Síguenos