La plaga: moscas que son tábanos

“¿quién puede pensar con claridad
desde que ese zumbido penetró
en nuestra mente?”
Raúl Alonso

Pablo García Casado habla en el prólogo de la reedición de La plaga (Cántico), sobre celebrar los libros de sus amigos como si fueran suyos. Habla de celebrar el libro de Raúl Alonso en el año 2000 como hacemos ahora. Llevo un año celebrando los libros de mis amigas. Cuando dice que su generación ya rechazaba esa idea de recogimiento y contemplación de sus mayores veo a mis amigos hablar de los logros de los demás como si fueran de todos. Nosotros también celebramos las buenas noticias como nuestras. Hemos celebrado encontrar trabajo, despidos, relaciones o simplemente poder quedar un día a cenar el grupo entero.

“Mire en cualquier dirección y vea al insecto.
Se aproxima y usted no puede esquivarlo.

Piense una verdad-insecticida rápido.

¡Piense una verdad!

¡Rápido!
¡Rápido!”

A la gente que veo y quiero constantemente les da igual la poesía, por eso a mí tampoco me importa mucho. No me sirve de nada tener certezas sobre estilo, métrica y construcción si lo que voy a escribir está vacío porque no llega a un lugar común. Pero cuando les hablo de escribir me escuchan. Quiero a mis amigos, me da igual la poesía y celebro los libros de otros como si fueran míos.

Acabo de leer a Elaine Vilar en La tiranía de las moscas, ahora si leo a Aida en Pueblo Yo veo moscas, si leo a Andrea en Panza de burro siento las moscas y, obviamente, leo a Raúl en La plaga y veo moscas que son tábanos. Llevo diez minutos intentando matar a una mosca que seguramente se haya pasado el día pisando mierdas para acabar pisándome la cara.

Me estoy levantando, estoy bailando sin gustarme bailar por culpa de la mosca, como llamando a alguien de lejos y darse cuenta de que no le conoces, me doy un tortazo en la cara, me voy a dar un cabezazo contra la pared. Abro la ventana, la mosca no sabe salir, al final salto yo y que ella friegue los platos porque ya no puedo más. Acabo cerrando la ventana porque prefiero su zumbido a la tristeza de los coches, los niños gritando en el parque y mi vecina escuchando Amiga mía, que suena por encima de mi música haciéndome forzar el lacrimal derecho.

Prefiero la mosca a los tábanos.

Prefiero la mosca a los poetas.

Prefiero la mosca a mí mismo.

Nadamos por una red hidrográfica. Arriba corren porque les gustaría volar. Es verdad lo que dice Carmen Juan en Amar la herida, “esta ciudad no tiene metro”, nunca había pensado lo que hay debajo de esta ciudad “sin debajo”. Resulta que hay cañerías por las que se puede nadar y a mí me gustaría parar un rato, estar quieto. Intuyo que estoy cansado. Lo estoy desde hace un año exactamente. Desde que me quedé solo en lo que Raúl llama fuga y Carmen huida.

“Ya ves, es el paisaje
de un beso muy reciente
con cosas que ni a ti ni a mí
ya nos importan”

O sí, pero no pasa nada. Los tábanos siguen vivos aunque (no) nos queramos.

Leo las historias de Raúl y miro los dibujos de Manel buscando algún recurso para relacionarlo con la realidad. Solo se me ocurre que son respuestas en una conversación con alguien que intenta explicarme lo que es la poesía, por qué yo no escribo poesía, qué tengo que leer para aprender a escribir deverdad. No me dan miedo los poetas, me da miedo no poder retener la risa cuando pregonan su verdad absoluta sobre la poesía. Lo que me da miedo realmente es estar cada día más cerca de reírme en sus caras que de hacerlo donde lo hacía antes. Que la improbabilidad de nuestras vidas haya creado un espacio entre “la estratosfera y la industria de los insecticidas”.

La plaga es un libro de historias, de relatos que parecen ilustraciones con ilustraciones que parecen viñetas. La plaga no es una novedad, tiene 21 años, pero lo he leído como si un amigo acabara de publicarlo. Lo he leído como veíamos películas de serie B, dándome cuenta que ser un nerd es más divertido si no tienes verdades absolutas. De que la poesía es algo más y no el todo. Y “mientras tanto, Raúl sale a pasear”

“Raúl es un ejército”
Manuel Mata

Barriga - Marcos Augusto Lladó

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