El ‘Mundial de España’ que no vi

Domingo 15 de julio,12:00 horas

Alex Sellés Pérez

 

 

“En el ‘Mundial de España’ me gustaba una chica y mi amigo dejó de hablarme por ello. Ocho años después, ni ella es mi novia, ni él es mi amigo. Desde entonces, mi relación con esa chica es la misma que con los mundiales: coincidimos algunos veranos, lo pasamos bien sabiendo que no durará mucho y evitamos tener expectativas. ¿Y después? Cada uno vuelve a sus ligas. La vida real.

El Mundial no empezó bien. Del Bosque seleccionador y Busquets titular significaba romper con la tradición que había llevado a la selección a lo más alto dos años atrás. Por cierto, un Busquets al que veía como poco más que un Gravesen civilizado. Por eso no me interesaba el Mundial y sí la chica que acababa de conocer. Bueno, y porque era un cóctel de hormonas andante. Jäggermeister.

Mientras mis amigos sufrían viendo a España ganarle a Paraguay yo estaba tomando un granizado con ella. Con la chica con la que quería estar. Con la que con el tiempo sería mi ex novia. España fue pasando rondas al ritmo que yo tomaba granizados desarrollando la extraña habilidad de intuir el juego de un equipo de fútbol viendo el resultado. Capacidad que nunca supe aplicar a las personas, dicho sea de paso.

Luego llegó la final y todo lo que supuso: el primer Mundial de la historia de la Selección, las banderas de España colgando en los balcones, el ‘Yo soy español’ y una resaca de dos días. Los días de felicidad terminaron pronto: la chica me dejó, lo pasé mal, estudié Sociología y España ya vuelve a hacer el ridículo cada dos años. Pero ocho años después todavía escucho el ‘Busquets, qué malo… Ni para Segunda’ de mis amigos y alguna que otra burla de la chica cuando me la encuentro por la calle. Ahora ni ella es mi novia, ni él es mi amigo. Pero nada importa porque empezaron perdiendo y terminamos ganando.”

 

Domingo 15 de julio, 12:00 horas

Adrián Fauro Abad

 

 

“Yo no vi el ‘Mundial de España’. Recuerdo ignorar completamente cada partido, mi existencia se centraba en el ascenso del Hércules. Siendo sincero conmigo mismo, el ascenso se consiguió antes incluso de la fase de grupos. Pero me daba igual, mi objetivo del año 2010 estaba cumplido. Además, por aquel entonces Adri ya era un proyecto de antipatriotismo, un antisocial y anti todo.

El partido del ascenso del Hércules se proyectó en una pantalla gigante en el Panoramis. Una de los miles de ideas tremendamente innecesarias que acaba siendo una ruina de las que abundan en Alicante. Ese año Marcos, Jorge y yo íbamos juntos a todos los partidos y entrenamientos. Los raros de clase. Ir juntos a ese partido era una obligación. Echo de menos esos planes.

El sitio estaba a rebosar. Gente herculana a la que conocía, a la que no y miles de personas que rechazaban al equipo, con su camiseta recién comprada y que no se volverían a poner nunca más después de ese año. El partido se ganó -no voy a entrar en detalles- y el resto es historia.

Semanas después, en el mismo sitio, se proyectó la final del Mundial. Y yo, siguiendo con mis principios del antitodismo, me negué a ir a ese lugar sagrado, en el que mi sueño se había hecho realidad, para ver ese partido. Vi un trozo del primer tiempo en casa y me fui a mi habitación porque me aburría la España de Del Bosque, escuché la celebración del gol, salí al salón a ver la repetición y a dormir, que al día siguiente había quedado para comprar la camiseta del ascenso.

Que nadie se ofenda ni se piense que odio a España. Pero si sigo a mi equipo durante todo el año y a la selección la veo a cuenta gotas, veo lógico que el amor que profeso por el primero sea infinitamente superior al respeto que siento por el segundo. Es decir, me alegré por ese Mundial, pero yo en ese gol de Iniesta todavía estaba pensando en cuántos años aguantaríamos en Primera División. Qué pena.

En resumen, que en esos dos partidos perdí -temporalmente- a algunos amigos y gané -eternamente- a otros; definí mis ideales futbolísticos, entre otros; y disfruté mi último verano como adolescente despreocupado. Luego vinieron las novias, que se convertirían en ex novias, los trabajos precarios, el carnet de coche, la carrera, el máster, el paro, las resacas de dos días, más novias que se convierten en ex novias, más trabajos precarios, otros mundiales y el Hércules de vuelta a Segunda B.”

 

1 thought on “El ‘Mundial de España’ que no vi

  1. Que casual, también yo me lo perdí y no tengo intencion de remediarlo, jamás he tenido la osadía de diferirlo. Quedan mi razones, solo yo y Eddie Vedder lo sabemos.

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