De ‘Cuéntame’ a ‘Rojo’: Buscando

A veces la realidad supera la ficción. O la acompaña, la bordea, caminan juntas de la mano, buscándose y evitándose al mismo tiempo. De esto caigo en la cuenta muchas veces, casi a diario, quizá porque me paso el día observando como un cachorro en sus primeros paseos. Y el jueves pasado volví a esta reflexión, sentada en un palco del Teatro Español, con el escenario lejos, durante el estreno en Madrid de Rojo, con Juan Echanove y Ricardo Gómez. Una obra fantástica que ataca violentamente la comodidad y el conformismo del artista. Que zarandea al pintor viejo y exitoso para que siga buscando, para que no se venda, para que abra los ojos y la mente a las latas de sopa de Andy Warhol, al rojo, al nuevo arte que lo inunda todo. Y lo hace a través del aprendiz, que observa, olfatea, busca, acoge y abraza, o al menos, no critica y deja ser.

No es exclusivo de artistas el temer al aprendiz, al becario, al joven. Temer su vitalidad, optimismo, su forma distinta de hacer. Ocurre en muchas profesiones, también en la mía. O quizá debería decir: especialmente en la mía, en la que si presentas un proyecto cojonudo –pero diferente- te tachan de pobre diablo infeliz, de hacer cine y no periodismo. He de reconocer también que esto solo pasa a veces. Un aplauso para los periodistas que pasan de los cincuenta y no solo no nos temen, sino que nos alientan. Ellos también existen.

La realidad superó la ficción el pasado jueves porque Ricardo Gómez no interpretaba al aprendiz a pintor del gran maestro. Era él. El joven aspirante a artista que encuentra refugio bajo el ala del experimentado, entre la calidez de la comodidad y la seguridad. Hasta que la entraña vibra en su interior avisándole de que ya no. De que debe seguir buscando, fuera del abrigo y del abrazo y lo perfecto. O quizá no sea su entraña sino el maestro el que le empuje al abismo, como Juan Echanove, el gran pintor en Rojo. Desconocemos si ocurrió así en la realidad, pero apostaría por el sí.

Buscando es el título del capítulo 348 de la décimo novena temporada de Cuéntame, que despedía a Ricardo Gómez y Elena Rivera de la serie y que se emitió hora y media después de Rojo. Buscando es también una canción de Los Secretos, de 1991:

“Turista en mi país, amor de contrabando,

Extraño en mi ciudad, un náufrago en mi barrio

Porque aún no he podido saber qué voy buscando”

Buscando se despide Carlos Alcántara rumbo a Nueva York, y en medio del océano y casi llegando a tierra encuentra. Encuentra la historia que quiere contar, la de la voz en off de Carlos Hipólito, la de España y la de su familia. De 1968 a 1988. Veinte años, que en realidad son 17. Los 17 años que ha pasado Ricardo Gómez al frente del proyecto que lo convirtió en actor y que deja para buscar. Para buscar fuera del abrigo, del abrazo y lo perfecto. En un acto de absoluta valentía. Como Carlitos lejos del colchón de los Alcántara. Como el pintor lejos de su maestro. Ricardo Gómez fue el jueves Carlos Alcántara y aprendiz a pintor, pero ellos eran también Ricardo Gómez. Y aquí es donde, una vez más y hasta nuevo aviso, la realidad superó la ficción. Y se cerró un círculo. La vida es círculo constante y solemos volver al punto de partida. No es trágico, ni decepcionante, ni una derrota, lo importante es saber si aprendimos y crecimos en el rodeo, si cambiamos –para bien-.

Suelo reprocharle a mi madre la ausencia de incertidumbre llegada determinada edad. Porque detesto este estado de las cosas. Ella defiende que la incertidumbre está siempre en la vida. La incertidumbre, la búsqueda. ¿Dejamos algún día de buscar? Imagino que sí. Espero que las personas que lo hagan sean felices y hayan encontrado lo que iban buscando. Es difícil a veces, cuando intentamos hacer lo que los demás desean/esperan que hagamos. Quizá sea este el momento para dejar de ser turista en mi país, extraña en “mi” ciudad y náufraga en mi barrio. Y sí, también cruzar el océano.

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