El año 6 d.C. Cristo tenía seis años.

Viernes 30 de noviembre, 9:00 horas

Adrián Fauro Abad

 

 

 

El número 6. Una cifra que comparte similitudes en forma con la proporción áurea, lo que acerca las matemáticas al arte un poco más. Lo que va antes del cinco y después del siete, el primer número perfecto. Hexágonos, hexaedros, tetraedros, orgías, goleadas, la armonía, la perfección, el caos, el apocalipsis, un nueve al revés. Si lo juntas con un cuatro te sale un retrato que hasta un niño de seis años puede hacer. El sexto mandamiento es el más divertido de incumplir.

Hace mucho que mido el tiempo según el vehículo en el que me desplace. Si mis piernas son las que me hacen llegar a los sitios, el tiempo se mide en cigarros; si lo hace el metro, en paradas; un autobús, en horas; un tren, en latas de Cruzcampo a 2’60 euros del vagón restaurante. A seis cigarros está mi piso del de Marcos o del de Fran; a seis paradas están Tribunal, Valdecarros, Argüelles, Avenida de América, San Bernardo, Peñagrande o Gregorio Marañón; seis horas de autobús y seis latas de cerveza me separan de mis padres y mis amigos.

En seis minutos soy capaz de hacer una compra de seis euros que me dura seis días, discutir con cualquiera sobre cualquier estupidez o llamar a casa para ver cómo va todo por Alicante. Abro la nevera una media de seis veces -dato no constatado- para ver si todo sigue igual que hace un rato. Seis veces reviso si llevo el móvil, las llaves y la cartera antes de cerrar la puerta de casa. El TOC. El insomnio me hace levantarme a las seis de la mañana muchas noches y no dormirme hasta esa hora otras muchas. En la jornada seis de liga el Hércules encajó su primer 3-0 de los seis que en total sufrió en Primera División. El seis de Parra, Farinós, Xavi, Baresi o Redondo.

A los seis años mis padres me dieron a elegir entre un hermano o mudarnos de casa. Elegí el hermano y nos mudamos de casa. Se puede decir que a los seis años descubrí que nada estaba en mis manos, lo que dio paso a una metamorfosis que todavía llevo a cabo. Sigo degenerando, regenerando, escupiendo con el viento en contra y meando boca abajo. A los seis años me di mi primer beso con la chica más guapa de mi clase, Lucía. Mi primer pequeño logro -y el único, creo-.

Ah, seis meses llevamos Alex y yo restándonos horas de sueño, de vida social -aunque eso a mí no me afecte tanto como a él-, de buscar un futuro realista. Perdiendo alguna que otra oportunidad de ser jóvenes un rato más y convirtiendo nuestro salón en un híbrido entre tienda de cómics, librería, carrito del chino de la 2 de Mayo, sala de reuniones, cine y agujero negro. Seis meses de Poscultura. Felicidades a nosotros.

Viernes 30 de noviembre, 9:00 horas

Alex Sellés Pérez

 

 

Debo admitir que soy muy disperso para todo lo que implique un mínimo de constancia. Un amigo me dijo -con toda la razón del mundo- que dejaría pasar seis meses antes de leer los artículos de Poscultura porque estaba convencido que lo abandonaríamos antes. Y está en lo cierto: siempre me ha gustado demostrarme que puedo hacerlo pero me ha interesado poco mantenerlo. Siempre he sido Bill Withers.

Hace seis años estaba sentado en la última fila de la clase de Estructura Social intentando que no se notara demasiado mi resaca. Empecé una relación que duró seis años (aprox.) y me sentía orgulloso dando muchos conciertos con mi grupo de rap. Por cierto, me gustaría romper una lanza en favor del encargado del naming de los raperos en España. Hay auténticas joyas que no deberían caer en el olvido. Ahí va mi particular Top 3: Violadores del Verso, Los Paladines del Flow y -mi favorito- SeisSenseis. Apología del seis como Drake.

¿Quién me iba a decir hace seis años que ahora estaría donde estoy? Tengo 26 años. Me gasto 63 euros en Metro al mes para poder ir a trabajar. Vivo empalmando contratos de prácticas de seis meses de duración desde que estoy en Madrid. Tengo dos trabajos y cobro 660 (estimación variable). Cada día me preocupa menos la fiesta y más la alopecia. Porque sí. Porque siempre gana. Puedes intentar pararla pero siempre gana. Es el Barcelona de Guardiola que ganó el sextete.

¿Dónde estaré dentro de seis años? No lo sé. Lo que tengo claro es que mi Carpe Diem es impostado por la inestabilidad laboral y por mi adicción a la presión del Deadline. Sé que seis meses no es una fecha tan importante como para celebrarla porque he tenido suscripciones a Spotify que han durado más pero también he hecho un máster que ha durado menos. En fin, cumplimos 6 meses como revista cultural y mis amigos nos siguen viendo como el Robinho que debutó contra el Cádiz. Felicidades a nosotros.

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