Red Bull Batalla de los Gallos, ruido para ti

Red Bull Batalla de los Gallos

NOTA PRELIMINAR

Este texto no busca ser una crónica al uso de La Batalla de los Gallos, evento organizado por Red Bull, el sábado 13 de octubre de 2018. Este texto busca comprender por qué 15.000 personas pagan una entrada, se hacinan por propia voluntad y, por increíble que (me) parezca, se divierten viendo a unos chavales rimar en ripio.

***

En ocasiones el nivel de decibelios se eleva y luego desciende de manera gradual. Al salir de la estación de Metro de Goya ya se escucha el ruido, ruido que viene de lejos, como un murmullo sosegado. La Batalla de los Gallos, uno de los eventos más importantes que patrocina Red Bull, servirá para decidir quién será el joven español que viaje a la Final Internacional, que se celebrará en Buenos Aires el próximo mes de diciembre.

Dos colas formadas por adolescentes chillones se extienden como torrentes por la Avenida Felipe II para entrar al Wizink Center, antiguo Palacio de los Deportes1. Estas dos hileras –de unos cuatrocientos metros de largo– serpentean para esquivar terrazas, puestos de comida, estatuas y otros elementos del mobiliario urbano, como farolas o pequeñas zonas verdes ocupadas por árboles.

La Batalla de Los Gallos se realiza anualmente desde 2005, menos durante el período 2010-2012, años en los que se produjo un parón. España es el país más galardonado, con cinco vencedores en diez ediciones: Rayden en el 2006, Noult en el 2009, Invert en el 2014, Arkano en 2015 y Skone en 2016.

Para llegar a la final, los dieciséis participantes –todos varones con edades comprendidas entre los casi-veinte y los casi-treinta– deberán pasar tres rondas previas. Las pruebas de cada una de estas rondas van variando, pero, básicamente, consisten en rimar y que el jurado determine quién ha sido más hiriente.

El evento tiene previsto su inicio a las 19:30.

MULTITUDES SEDIENTAS DE INSULTOS

Esperando para entrar hay centenares de grupos de chicos jóvenes, de edad similar a la de los que saldrán al escenario. Algunos de estos grupos van acompañados por una carabina, normalmente la madre más molona de uno de ellos. Encontrar un grupo formado exclusivamente por chicas es una tarea complicada, que requiere andar en paralelo a las colas durante muchos metros. La mayoría de los presentes viste con pantalón de chándal muy apretado o, en su defecto, pantalón pitillo muy apretado, deportivas y camisetas de marca Nike o Adidas –nada de Kappa o de Fila o de marcas de alta costura, ni siquiera falsificadas–, suelen llevar bandolera y complementan su outfit con una bebida energética en la mano. Monster los más pudientes, Eneryeti los menos. No había ni una sola persona bebiendo Red Bull2.

El trap, la música urbana y otras tantas etiquetas han sido, en los últimos años, una fuente incesante de contenido en las secciones de Cultura de medios digitales no especializados. Parece que acercarse a fenómenos musicales de una manera indocumentada es una de las predilecciones de los periodistas con contrato. Este afán por explicar qué era esa música con miles de reproducciones en YouTube y quién eran esos artistas con tatuajes en la cara ha provocado que se dé la espalda al rap más pureta, el que todavía se preocupa de los códigos, los elementos y las estructuras. El bombo-y-caja elevado a la categoría de estilo de vida.

A cien metros de la entrada del Wizink, a una hora del comienzo, un grupo de chicos me da su visión sobre las diferencias que existen entre la escena más popular de la música rap y lo que ocurre en La Batalla de Gallos:

Chico Rubio (CR): Yo pienso que es una rama más [la música urbana].

Chico Moreno (CM): Es una rama, más comercial.

YO: Claro, pero esto también es comercial.

CR: No es igual de comercial.

CM: No me gusta esa rama, pero la veo bien, porque está llevando a más gente hacia arriba.

YO: ¿Pero no pensáis que esto tiene un punto comercial? Al final está Red Bull detrás.

CR: Sí, tiene su punto comercial.

CM: Porque Red Bull ha crecido mucho en los últimos años.

[En este punto hablan al mismo tiempo y cuesta entender sus respuestas, hasta que llega un Tercer Chaval con Camiseta Amarilla (TCCA) y zanja el debate]

TCCA: El mundo del freestyle está saliendo adelante gracias a Red Bull.

Resulta curioso que todas las personas que entrevisté para esta crónica dijeran que no escuchaban a artistas mainstream, pero que seguramente el resto de presentes sí. El mainstream son los otros. Por paradójico que parezca para ellos, el freestyle, las batallas de gallos, es el nuevo underground. El nuevo punk. A pesar de que esté Red Bull con ellos. A pesar de que 15.000 personas llenen el Wizink Center. Parece complicado creer a alguien que defienda que esto es lo trendy, sabiendo, como cualquier persona un poco enterada sabría, que las batallas de gallos están desfasadas. Quizás ese carácter desactualizado les otorgue un cariz alternativo, diferente, que les haga sentir que forman parte de algo especial: algo tan viejo que vuelve a ser nuevo.

Un chico-teñido-de-rubio-con-gafas-espejo no sabe qué responder cuando intento sacar qué piensa de ese tipo de música tan popular que triunfa en las listas de Spotify y tengo que hablar y hablar y rebajar la tensión diciendo frases largas sobre los dos grandes tipos de audiencia en español, frases que luego escucho en la grabadora y son realmente farragosas y no tienen sentido ni coherencia sintáctica y ahora comprendo por qué en ese momento me miraba con un matiz de miedo e incomprensión en los ojos. Cuando acabo de divagar y, buscando que mi presencia allí sea lo más breve posible, me responde:

— Hay que respetar. Porque el trap, por así decirlo, está basado en el rap. O sea, hay gente que sí sigue el ritmo sobre el trap y que le gusta más el rap, porque el trap también es hacerlo un poco más a doble tempo, o sea, con un poco más de flow.

La gente que está en las colas es amable y escucha atenta mis preguntas y siempre está dispuesta a responder cualquier duda que tenga. Responden sin un pizca de cinismo, algo que dudo que otro tipo de público, más consciente de la vacuidad moral posmoderna, pueda hacer. Las personas aquí presentes tienen algo que muchos oyentes de música hemos perdido: inocencia. El motivo de esto es que la mayoría de ellos son realmente jóvenes y creen en el rap, como quien cree en Dios o en la democracia representativa. Pero, como en todas las religiones, hay gente que respeta los otros credos y gente que no.

Dos chicos, uno que se parecía a Andy de Toy Story y otro del que se me ha olvidado su cara me confirmaron mi idea de que también había seguidores de las batallas de gallos respetuosos con el mainstream. Según el segundo:

— Yo, por ejemplo, escucho de todo, pero lo que más consumo obviamente es rap, porque yo lo hago, practico también improvisación y todo. O sea, yo soy un chaval que está culturizado en la música, me da igual escuchar dembow, rap, reggaetón… Pero lo que más consumo, obviamente, es rap.

A lo que respondió el que se parecía a Andy de Toy Story:

—Exacto, la música lo bueno que tiene es eso, la gran biodiversidad [sic]. A ti te puede gustar un ámbito de música cualquiera y en cambio adaptarte súper bien a las batallas de gallos.

Así: la gente no va a las batallas de gallos porque les guste la música –venga, hombre– ni porque quieran observar en primera persona las cualidades de los finalistas3. El motivo por el que les gusta este espectáculo es porque no es más que un patio de colegio maximizado, un lugar donde vemos pelearse a dos personas y podemos aplaudir, jalear y solicitar más y más.

Una chica con Gorra Rosa y Brackets (GRB) y una chica Sin Gorra Rosa y Brackets (SGRB), que acudían por primera vez a la final y que eran de los pocos grupos o grupúsculos íntegramente femeninos, fueron de las personas más honestas con las que hablé y me dieron la clave del éxito del evento:

SGRB: ¿Por qué nos gusta?

[Risas]

GRB: Pues, o sea, empezamos a escucharlo y como que a mí me gustó la forma… O sea, hay veces en la que dicen cosas como súper inteligentes y dices: ¡Bualá! Pero y, además, a mí me gusta cuando se dejan muy mal y…

SGRB: Sí, y el ritmo, y no sé

GRB: Y el ritmo.

SGRB: Y nos lo regalaron [los pases], entonces, pues aquí estamos

Lo que quieren estas 15.000 personas es ver como dos individuos se insultan con un cronómetro de por medio y, cito textualmente, «se dejan muy mal». Este mismo año, los dos pesos pesados de la escena española, C.Tangana y Yung Beef, se involucraron en un beef tras una canción del primero.

Este choque fue de lo más mediático y seguido del año. Seguramente lo que atrajo más comentarios, visitas, clics. Y, por supuesto, se dijeron cosas súper inteligentes y se dejaron muy mal. Puede que la diferencia entre el rap más arcaico y la escena más moderna sea el medio del que se valen. Mientras los primeros siguen anclados en lo analógico –peleas tradicionales, cuerpo a cuerpo–, a los segundos les basta la fibra óptica de su casa.

VIP, BIRRA, AMBIENTE FESTIVO

Cuando se acerca la hora de inicio, acudo al acceso que indica mi entrada, en la calle Jorge Juan, situada en el lateral derecho del Wizink Center4. Un chico me aprieta una pulsera plateada en la muñeca izquierda, una chica me cuelga una acreditación del cuello.

Subo una pequeña rampa y entro en un bar, en el que, pienso, será todo demasiado caro. Al ver que las camareras, vestidas de negro íntegramente, no cobran las consumiciones, me acerco y pido una cerveza para probar suerte. Espero unos segundos y como no dice nada me doy la vuelta con mi vaso de plástico de 33cl relleno de cerveza Mahou Cinco Estrellas. Empiezo a caminar por lo que, según mi entrada, es la conocida como Zona de Amigos de Red Bull.

Junto a una de las barras está charlando un grupo de youtubers/instagramers formado por Hamza Zaidi, Joaquín Puto Amo, Sr. Cheeto y Jorge Cremades. Parecen ser el tipo de figura mediática que Red Bull busca relacionar con su marca. En la Zona Amigos de Red Bull se pueden encontrar pequeños canapés en multitud de mesas y las camareras circulan a velocidad increíble con una bandeja en la mano mientras recogen vasos de plástico y latas de Red Bull5. El público se puede dividir en cuatro grandes segmentos: personas del mundo de la música, personas del mundo del marketing y las Relaciones Públicas, personas que trabajan en Red Bull y los hijos de las personas que trabajan en Red Bull.

Quedan 10 minutos para las 19:30. Apuro el vaso de cerveza y me acerco a la barra a por otra. Digo que me la pongan en el mismo vaso, pero ya es tarde. Con mi nuevo vaso de 33cl de cerveza Mahou Cinco Estrellas hasta el borde entro por la primera puerta que veo.

RUIDO PARA MI HOMBRE

Miles de personas se agolpan moviendo sus brazos, sus cuellos, sus cabezas. Desde el lateral izquierdo del Wizink Center, la pista parece un fondo marino recubierto de algas que van a una velocidad espídica. Se están realizando los cruces del torneo y la gente grita. Hasta las 19:50, momento exacto en el que saldrán los participantes, el tiempo se rellena con un vídeo de las regionales y la gente grita.

Cuando empiezan a salir los finalistas uno a uno, creo que es el ambiente el que evita que se escuche lo que dicen correctamente. Pero no. Este fallo técnico supondrá que Mbaka y Queen Mary, responsables de guiar la ceremonia, dediquen gran parte de la final diciendo que los problemas de sonido se están solucionando6.

El Wizink tiene un interior intimidante. Todo de hormigón y hierro. Sumado a las miles de personas y al escenario –una combinación de pantallas gigantes y luces de neón rojas y azules–, hace que el evento tenga cierto aire de grandeza. Los dieciséis participantes, obviando leves diferencias, son iguales físicamente. Desde la distancia es imposible reconocerlos. Todos se mueven de la misma manera circular por el escenario, agarran el micro a la misma distancia de la boca, llevan ropas anchas y de colores blancos o negros, son capaces de rimar delante de 15.000 personas sin que se les enrede la lengua, hablan con un tono y un timbre dentro de un abanico muy estrecho. Conclusión: a todos les encanta 8 millas.

Mbaka y Queen Mary están explicando el funcionamiento de la primera ronda, en la que los participantes deberán coger un tema con carácter social, momento que aprovecho para ir a por otra cerveza. Al pedir que me rellenen mi vaso, la camarera me asegura que eso es imposible, que debo cambiarlo por otro de 20cl. Acepto. Busco mi asiento: Fila 4, Asiento 15.

OCTAVOS

BTA vs Kensuke: tema escogido: feminismo. No hay ni una mujer entre las finalistas y apenas una por cada cien entre el público. Sueltan bastantes tópicos al estilo ‘cómo voy a ser machista si me crio mi madre’. Se escucha mal. Se abrazan. Gana BTA.

Mander vs Walls: tema escogido: racismo. Uno de los dos se mete con Michael Jackson. Segundo tema escogido: ser buen rapero (no me parece una causa muy altruista). Gana Walls.

Bnet vs Eude: Temas escogidos: bullying y defensa de los animales. Sr. Cheeto, dos filas por delante de mí, hace la clásica broma de echar cristal en la bebida de su amigo. Queen Mary dice que cojan los micros bien, que no se escucha. Gana Bnet.

Errece vs Blon: Mbaka y Queen Mary dicen de nuevo que el sonido se está arreglando. Tema escogido: no lo escucho. Blon: «Una mujer me va dio la vida, otra me dará un hijo / Arkano [uno de los jueces de la final], hay que dejar que bailen». Errece: tema escogido: sordos y toda esa gente [sic]. Me acabo mi cerveza de 20 cl y voy a por otra. Pido que me rellenen el mismo vaso. Me cobran cuatro euros. Sorpresa ingrata7. Vuelvo. Errece y Blon están en un desempate. Gana Errece.

Tirpa vs Sweet Pain: temas escogidos: hambre y transfobia. Escasa formación en género. Gana Tirpa.

Elekipo vs Robledo: tema escogido: religión. El otro tema no lo escucho porque estoy pensando un título y acabando mi última y cara cerveza Mahou Cinco Estrellas. Leo lo que el chico de mi izquierda escribe en su móvil: Elekipo fuera. Gana Elekipo

Botta vs Mowlihawk: temas escogidos: inmigración y libertad de expresión. Botta: algo sobre Valtonyc. Botta: algo sobre inmigración y Mbaka. Gana Botta

Force vs Zasco: tema escogido: bullying. Gana Force.

CUARTOS

BTA vs Walls: No se escucha el micro. Mbaka sigue pidiendo ruido. No entiendo lo que dicen. La gente grita mucho lo que dice Walls. La gente grita mucho a BTA. El chico de mi izquierda escribe: ¿Podemos estar hablando de la mejor batalla de gallos de la historia? Tienen que desempatar. Gana Walls.

Bnet vs Errece: gana Bnet.

Tirpa vs Robledo: gana Tirpa.

Botta vs Force: Botta hace comentarios gordofóbicos. No recibe muchos aplausos. Gana Force.

SEMIFINALES

Walls vs Bnet: El chico de mi izquierda escribe: ¿Ha llegado el cambio generacional a Red Bull? Las gradas están más llenas ahora. Cogen objetos de un cajón y tienen que hablar sobre eso. Referencias a Pablo Casado y Cristina Cifuentes. La final parece Al Rojo Vivo. Gana Bnet

Tirpa vs Force: rima escuchada al azar: pelotas dentro de la boca: resultado: máximo nivel de euforia. Tirpa tiene varios gallos en La Batalla de Gallos: metagallos. Force: mucho apoyo por parte del público. El vínculo público-Force no puede ser obviado por el jurado. Gana Force.

TERCER-CUARTO PUESTO

Walls vs Tirpa: Escaso interés periodístico. Gana Walls.

FINAL

Bnet vs Force: Gordofobia. De nuevo hablan de Cristina Cifuentes. Force empieza mejor la final. Siguente ronda. Bnet parece remontar. La gente corea: Bnet, Bnet. Última ronda. El chico de mi izquierda se lleva las manos a la cabeza en dos ocasiones. No se escucha. Mención a Pablo Casado y su Máster. Interés por la actualidad política. Suspense. Los jueces deliberan. Siento nervios. Gana Bnet. Confeti.

NUNCA ES TARDE PARA EMPEZAR

Salgo corriendo en cuanto anuncian el nombre del ganador. Cojo la Línea 2 dirección Cuatro Caminos. Quedan cinco minutos para que llegue el siguiente metro, tiempo suficiente para que el andén, vacío hasta ese momento, se empiece a llenar de más y más gente. Una vez dentro, me rodean unos chicos jóvenes que están realmente emocionados por lo que han visto y no dejan de hablar de ello. El olor a sudor en el vagón es cada vez más fuerte. Y los chicos se bajan en Sol y suena el pitido que avisa del cierre de puertas.


1 La última vez que estuve en este mismo pabellón fue para disputar la Final de Balonmano de la Comunidad de Madrid (larga historia), hace doce años. No recuerdo el resultado exacto, pero sí que el equipo rival, formado por jóvenes de un instituto de Pinto, nos dio una paliza de las que no se olvidan.

2 Esto no deja de ser llamativo, ya que el evento es de sobra conocido por su relación con Red Bull, que parece haber pasado de ser la primera bebida energética que tuvo tirón comercial en España a un simple patrocinador de eventos y actos deportivos. El motivo por el que Red Bull no se comercializa con el mismo éxito que marcas como Monster o Eneryeti –que no es más que una copia ligeramente más barata de la primera– es su sabor, mucho más amargo que el de sus competidoras. Red Bull es un producto cuyo nicho de mercado parece haber quedado delimitado a fiesteros con pasta o deportistas de élite patrocinados por Red Bull.

3 A continuación incluyo un decálogo de las características de un buen gallo, que obtuve de las respuestas de los aficionados entrevistados: (1) punchlines, (2) métrica, (3) ingenio, (4) puesta en escena, (5) conexión con el público, (6) constancia, (7) mucha cabeza, (8) saber fluir en la base, (9) estilo propio y (10) saber mucho de muchos temas, «porque te ponen, en plan, palabras sueltas, y tienes que saber lo que significa que yo muchas veces no sé lo que son».

4 En el control de seguridad me dicen que no puedo entrar con la botella de cristal que compré en Tiger ni un subrayador amarillo fosforito marca Stabilo Boss. En consigna me piden dos euros por dejar mi botella de cristal comprada en Tiger y mi subrayador amarillo fosforito marca Stabilo Boss. Decido prescindir de ambos, aunque luego me guardo el subrayador en la chaqueta. La botella, que me costó tres euros, la tenía que haber dejado en consigna, porque comprar una nueva me sale más caro. Se la doy a los de seguridad. Ya es tarde para pensar sobre esas cosas, pero me arrepiento.

5 Obviamente, Red Bull se encarga de suministrar latas o vasos con Red Bull dentro del recinto.

6 La otra consigna que repiten, en especial Mbaka, es «Ruido para X» o «Ruido para Y», alargando la ‘i’ de Ruido y, en ocasiones, la ‘o’. Las personas que hayan asistido alguna vez en su vida a un concierto de rap, de un estilo que acusaremos como canónico, sabrán que pedir ruido es el acto más habitual y que muchas veces el escaso entusiasmo que muestra el público no es su culpa, sino consecuencia de la escasa calidad artística de la gente que está encima de la tarima.

7 En este punto surgen varias preguntas: ¿por qué a partir de ese momento cobran cuatro euros? ¿Al Sr.Cheeto también le cobran cuatro euros? ¿Por qué en Red Bull siempre quieren darme un nuevo vaso de plástico? ¿Acaso en Red Bull no son conscientes de la cantidad de plástico que generamos? ¿Bebí más de un litro de cerveza y no fui a mear ni una sola vez?

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