A los verdaderos poetas no les importa
que los observen cuando escriben
Cuando hacen hablar a los pájaros del trópico
en sus diarios o en sus epístolas,
recostados a la sombra de un sauce
esperando que pase
alguna camioneta por la carretera.
Como en una vieja balada anarquista, Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego,
Roberto Bolaño, 1979
Anotaciones breves de poesía joven
Los perros románticos fue un grupo de Facebook creado por Didier Castro (Colombia, 1986), Kevin Castro (Perú, 1993) y Luna Miguel (España, 1990), en el año 2013. Poetas y escritores menores de 35 años establecieron redes sólidas de difusión de su trabajo a través de esta y otras plataformas virtuales. El grupo se creó con la finalidad de tener un espacio, donde todos los movimientos y colectivos cuyo trabajo había hecho eco fuera de su país, se pudiera vincular y conocer. Dicho por Didier Castro, este espacio no solo era para difundir lo escrito. Se trataba también de un encuentro de personas contemporáneas en edad, lecturas e intereses dando lugar a debates no formales y proyectos literarios.
Como antologadora le debo a esta plataforma no solo el hecho de empezar a compilar autores contemporáneos, sino también el crecimiento de la necesidad de buscar lecturas más allá de los cánones establecidos. Más allá de la convencionalidad del libro o las páginas hegemónicas. Una necesidad de leer o de saber qué estaba escribiendo una muchacha de mi edad en Ecuador, Paraguay o Guatemala.
Los perros románticos no fue un movimiento que generó una nueva forma de escritura. Era más bien el lugar virtual donde se reunían todas las cuestiones que ya estaban gestadas: Luna Miguel, desde España con su antología en Tumblr, Tenían veinte años y estaban locos. Kevin Castro que en ese tiempo coordinaba la revista Sub25 y Mutantrés. Y Didier Castro, vinculado a escrituras y antologías en su natal Colombia. Tomando como punto de partida el trabajo de estos autores, Juan Romero Vinueza (Ecuador, 1994) y yo abrimos Cráneo de Pangea. Blog donde antologamos 187 autores de habla hispana nacidos desde 1980. Podría exponer a más autores pero he decidido hablar de siete poetas, no solo por la potencia de su escritura, sino también por otros espacios que generan y que me es imposible no resaltar.
Natalia Litvinova (Bielorrusia, 1986)
La autora bielorrusa radicada en Argentina, retrata dentro de su poética la movilidad humana y la configuración de dicho efecto en el territorio que comprende al ser. En Esteparia (Ártese quien pueda, 2010), la infancia, otra vez la movilidad humana y la figura del padre son los temas recurrentes en los que Litvinova sumerge al lector. Sus textos poseen una estética minimalista, punzante y furiosa. Son pequeñas pastillas de angustia que suscitan y evocan un constante sismo. Un hacerse y deshacerse con la misma intensidad: “acariciá a tu hija/ que pide una docena de guerras/ como rosas tachadas/ para recomponer su cuerpo”. Litvinova Empezó a traducir poetas del ruso al español desde los 15 años. En la actualidad mantiene Animales en bruto, blog donde traduce poesía rusa y coordina el proyecto editorial Llantén.
Nadia Sol Caramella (Argentina, 1986)
La poética de Nadia Sol, está plagada de una disputa y cuestionamiento constante del género; la autoridad, lo femenino asociado a gestos pasivos y las distintas batallas internas que se evidencian en el entorno. Proyectando constantemente el caos que configura el mundo que circunda: “con estos días se me da por fingir/un lazo con los míos/a mí también me dirán como a la vieja/la Caramella/y no me voy a dar vuelta a mirar/como cuando a los otros me pregunten por mis miedos/no diré ni una sola palabra/voy delante de mi furia/por eso escribo”. Sol es directora de Difusión alterna ediciones y Escrituras Indie, blog con 10 años de existencia. Ha sido invitada a distintos encuentros internacionales de poesía, en los que destacan Enero en la Palabra (Cusco, 2016), Tea Party (Arica – Tacna, 2015), “Mundial de Poesía” Encuentro Federal de la Palabra (Buenos Aires, 2015), Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2014, entre otros.
Daniela Prado (Colombia, 1994)
Prado es una de las voces jóvenes más visibles de la poesía colombiana. Ha sido invitada a varios encuentros literarios dentro y fuera de su país, así como traducida al francés y portugués. Su poética es la edificación escrita de la incertidumbre. La autora se muestra en ella como un infante inundado de preguntas, que parece haber atravesado obstáculos inmensos: “Pienso en un indio milenario/que me bendice desde el pasado/Pienso en los hombres que fui y en las mujeres/y en ese animal extinto que me lee/mientras incinero este poema”. Coordinó en el 2016, el encuentro virtual de poesía El mundo a través de la pantalla, en la Universidad del Valle. Resultando del mismo una antología disponible en ISSUU y youtube. Prado junto con Nadia Sol forman parte de las nuevas voces literarias que se levantan contra los sistemas patriarcales y micromachismos en los espacios poéticos, generando los propios más seguros y con otras dinámicas. Actualmente coordina La semana de la literatura en la Universidad del Valle en Cali, Colombia.
Roberto Valdivia (Perú, 1995)
En Valdivia el indie, el punk y el postpunk son el accionar y detonante de la voz poética, en conjunto con una nostalgia colegial lumpen que deambula constantemente y con la misma fuerza por las calles de Lima y la web. Coordinador del proyecto editorial y revista Sub25. Ha publicado los poemarios MP3 (Editorial gigante, 2014) y Salinger a través de Tumblr. Como se lee en la descripción de Tumblr: “Salinger es un poemario, como también es una recopilación de posts/ textos que debieran ser inboxs/ fotos/ buzones de voz/ etc, guiados a través de hipervínculos hacia ellos mismos, hacia vídeos o hacia audios o hacia cualquier lugar del universo. Cada islote que se muestra delante tuyo es una pequeña “lexia” que es engranaje y vector de un esquema mayor. El concepto de Salinger es que no pueda ser posible fuera de la web”. Valdivia junto con otros poetas, se dedica en Sub25 a difundir poesía joven. Dentro de los que destacan las voces de los también peruanos Luis Martín Cueva y Valeria Román Marroquín nacida en 1999 y ganadora del premio nacional de poesía José Watanabe con su segundo poemario Matrioska.
Agustín Guambo (Ecuador, 1985)
En Guambo se encuentran en conflicto y coexistencia el punk, la urbe y lo andino. Neocosgomonía donde subyace el kichwa, el español y el inglés, cargado de imágenes en desmoronamiento constante. Ha publicado varios textos en los que destacan Ceniza de Rinoceronte (ganador del Concurso Hispanoamericano de Poesía Rubén Bonifaz, México 2014, editado por La caída, 2015) y la plaqueta Primavera nuclear andina (Difusión alterna, 2016). En ambos trabajos la voz poética deviene rinoceronte como metáfora del sentimiento de extrañeza en un territorio que se supone propio. El rinoceronte como ese algo inverosímil existente precisamente en dicha incredulidad. En su totalidad la existencia de las poblaciones posteriores a las invasiones y en la coexistencia caótica de una urbe española/occidental en mitad de una montaña del páramo. El animal como representación del absurdo en el dolor y viceversa. Actualmente dirige el proyecto anarkoeditorial Murciekagario Kartonera, en la ciudad de Quito, con el que realiza entre otras actividades literarias el Festival de poesía de Quito “Lectura de un kaníbal urbano” congregando anualmente las voces jóvenes importantes de toda latinoamérica.
Andrea Rojas (Ecuador, 1993)
La obra de esta autora, casi inédita en su totalidad, representa para los que hemos tenido acercamiento a sus textos, una de las más importantes gestándose en la actualidad. Rojas retoma la herencia de poemas de largo aliento, agujero negro del que es imposible salir ileso: “Decías que la lámina de mis ojos era papel negro para calcar el cielo y bajo el cielo los ojos fueron cascarones que se rompen y romper fue desnudarnos hasta el intersticio más blando escarbando con pezuñas de preciosos animales en celo Desnudarnos fue agitar las manos como carruseles de metal girando bajo el cielo de Loja Sabernos desnudos fue recordar que aves migratorias extendían el plumaje bajo el cielo de Madrid Decías Veo la cara de papá en el ave menos roja”. Textos suyos aparecen en revistas de México, Venezuela y Ecuador.
Olmedo Guerra (Ecuador, 1998)
Este autor se enuncia desde un cuerpo que está dejando de lado su impuesta masculinidad transmutando a una identidad queer. Guerra retrata en sus textos las formas precarias de amor marica marginalizado a la oscuridad y la clandestinidad nocturno/callejera. Los referentes inmediatos que vienen a cuenta al encuentro de sus textos son: Nestor Perlogher, Leon Felipe, Ioshua y ante todo Reinaldo Arenas. Este autor retoma con gozo y burla carnavalesca el resistir de los cuerpos y prácticas sexuales socialmente incorrectas. En su poesía hay un constante sentimiento inconcluso, como quien intenta construir un castillo de arena y naipes en mitad de la lluvia infinitas veces, a sabiendas de la imposibilidad de dicha empresa: “No estaríamos tocados por la vara de esta ciudad muerta de aburrimiento donde los arcángeles twinks las putas los maricones las resistontas dan el fuego llagado y siguen caminando (…) Te dije que vivía en el infierno pero no que vivía en Guayaquil, y un pacífico y una cordillera nos separó”. Autopublicó Antes de amor ya éramos sudacas a través de Facebook y posteriormente fue editado por la editorial Rasguño en la ciudad de Guayaquil. Guerra, además fue seleccionado por Luna Miguel en el artículo Nacidos en el siglo XXI: cuando la poesía es activismo, publicado en la revista Playground como uno de las voces más potentes menores de 20 años.
Tal vez estos autores no están inventando nada en la poesía. Mirando hacia atrás ciertas de sus propuestas pueden encontrar sus símiles en la poesía vanguardista, la generación beat y los infrarrealistas mexicanos. Sin embargo cabe recalcar la influencia de los nuevos medios en ellos, la sensación de soledad y hastío temprana, desarraigo constante de sí como del territorio habitado, dando lugar a una escritura que no se calla. Una poesía interferente como una radio antigua ahogándose por siglos en el estanque de una casa. Ecuador, desde mi experiencia personal es un país adultócrata en demasía. Por ello es necesario que se alce la voz de estos autores jóvenes escribiendo desde otros sitios de enunciación. Escribiendo más allá de la academia aunque estén inmersos estudiando o trabajando para ella. Escribiendo desde las calles, su diversidad sexual, desde sus feminismos e identidades punks… en conclusión su humanidad misma y sin miedo. Considero vital la lectura de estas voces a la par de lo que leemos, canónico o no, por ser lo que está sucediendo en tiempo real. La poesía hace mucho no es lo que sucede en un púlpito sino lo que pasa por las veredas y nosotros ignoramos. Ellos no son la excepción.



Te faltó decir que Luna no participo en la creación del grupo gratuitamente sino que tenia intereses de darse a conocer en Latinoamerica, que en el grupo se alzo como la reina y la autoridad poetica, que a otros integrantes los desplazo, especialmente con aquellos que no pensaban igual que ella