PoemRoom, On the black hole: Tacoderaya sobre la imposibilidad del lenguaje

KETAMINA: SOBRE LA IMPOSIBILIDAD DEL LENGUAJE

DEL CUERPO

DEL MUNDO

ON THE BLACK HOLE:

El pasado 3 de noviembre se celebró en el teatro Conde Duque la segunda edición del festival de poesía Inmediatamente presente 1 PoemRoom. La novedad la inauguró, en el interior de mi cuerpecito, la agrupación Tacoderaya. Por ello, quisiera empezar hablando sobre ellas.

No me centraré en describir, como se espera de toda reseña, las intervenciones de estas artistas. Me gustaría, sin embargo, hablar de lenguaje. O más bien, de la imposibilidad del lenguaje. Todo lo que voy a decir a continuación está enormemente afectado por mi disposición incrédula con respecto al entendimiento como posibilidad lingüística. No creo, bajo ningún concepto, en el término comprensión. Y aun así comprendo. Me instalo en la convención. Me comunico.

Tacoderaya me hizo sentir dentro del mundo ideal que habría de existir si todas mis concepciones sobre el lenguaje fuesen posibles de representar. Por primera vez vi un mundo de lenguaje desprovisto de sentido. Una comunicación desprovista de sentido. Un lenguaje que impugna y resiente todo intento de supervivencia de significación.

Dejar a las palabras vacías, negar a las palabras, romper las palabras. Es una forma de ir contra el mundo en favor de lo imposible. También en ello, hay poesía. La poesía es un escenario: el único lugar desde el que uno puede comunicar lo incomunicable. La poesía es una tendencia del cuerpo, una necesidad. El dolor no se puede comunicar. Te entiendo es la mística, la fe definitiva.

Tacoderaya produce el mismo efecto sobre el espectador que aquel que ve una figura informe sobre un lienzo en blanco y se esfuerza en advertir figuración, una totalidad. Mi cerebro, mal acostumbrado, hizo grandes esfuerzos por sacar de aquella extravagante lectura poética de conversación a dos voces algún sentido, algún atisbo de significación. Pero, en efecto, ni rastro. Tacoderaya me hizo sentir frente a lo imposible. Su intervención nos instala en esa contradicción: la comunicación es necesaria e imposible a la vez. La poesía, sin lugar a duda, redunda en esta brecha. Es una brecha corporal.

En el momento en que fui consciente de mi debacle mental comprendí que aquello a lo que estaba asistiendo no iba a ser bien recibido. Es terriblemente difícil abandonarse a la imposibilidad lingüística, porque eso es la nada. La catatonia del verbo, la nada.

Hay poesía, o más bien, lenguajes expresados desde lo poético como condición de posibilidad para la proferencia de términos o enunciados que en el mundo de la prosa no. Que, en el mundo, no.

Una podría invertir el orden de los significantes y fingir que ahí se está impugnando el sentido de la significación, pero eso sería incurrir en una tremenda vulgaridad. Tacoderaya no incide en la falta de sentido, evidencia la imposibilidad de sentido. Es, si cabe, aún más sórdido. Todo lo que está inscrito en lo imposible está cerca de la muerte. Si la muerte es el cese definitivo de toda posibilidad, quiero estar cerca de todo lo imposible mientras viva y aprender algo que me importe, algo que, verdaderamente, me importe.

Despojar al lenguaje de sentido, redundar en la posibilidad de una incomunicación fragmentada y común es realizar, de hecho, la consecución de uno de los grandes imperativos de la lógica proposicional: El principio de no contradicción, una reducción al absurdo. Hacer esto frente a un público, que, de seguro, es absolutamente incapaz de despojarse de la necesidad de una totalidad significativa, no solo es difícil: es temerario.

Tacoderaya es la confirmación, preciosísima, de que el escenario es, entre otras muchas cosas, tal como la poesía, un espacio de realización para lo irrealizable.

Una de mis frases favoritas 2 dice: El amor es un cuerpo a dos voces. Siempre he pensado que tal vez pueda decirse, sobre el amor, es decir, sobre la magia suprema del entendimiento: el amor son dos cuerpos a una sola voz.

La comunión imposible entre las integrantes de Tacoderaya solo infiere en la belleza indómita de esta oración. Dos cuerpos a una sola voz: dos cuerpos orgánicamente maquínicos, cerca del suelo, cerca del suelo, a una sola voz.


1 Único tiempo posible en el que estar absolutamente vivas y no muertas sino vivas.

2 *Escrita en la puerta del baño de La Vida Alegre, Gijón*

Barriga - Marcos Augusto Lladó

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