No me gusta empezar un texto con una pregunta, pero, ¿para qué sirve Twitter?
Rectifico, odio empezar un texto con muchas preguntas, pero, ¿cuándo se convirtió la plataforma del pájaro azul en un vertedero de odio? ¿Cuándo dejó de ser más fácil encontrar insultos e increpaciones que debates constructivos? ¿Cuándo se convirtió en el tablón de anuncios de los máximos dirigentes mundiales? Por mucho que lo pienso no doy con la respuesta, porque no creo que la tenga. Y es que en cuanto a la utilidad de la red social, y el odio que emana de ésta, no creo que dé para un análisis, a mi parecer, relevante. Twitter es lo que es, y a quien le guste que lo use, y a quien no, también.
Y digo esto porque en su sentido más amplio no puedo detestarlo más, pero por otro lado, ¿cómo enterarse entonces de lo que sucede en el mundo? Quien no tiene Twitter parece no estar en el mundo, los smartphones nos convierten en parias analógicos y prácticamente nos obligan a estar conectados 24/7. Y ahora bien, ¿hasta qué punto es recomendable crearse una cuenta? Hasta el punto en que uno quiera estar enterado del mundo. O ver memes o gente desenroscando botellas a patadas, eso ya cada cual.
El pasado martes, 9 de julio, un Tribunal Federal estadounidense prohibió a Trump bloquear a usuarios en Twitter bajo el pretexto de que viola la 1ª enmienda y eso de la Constitución de la que tanto alardean y que lleva siglos sin tocarse y la libertad de expresión y movidas varias (en cuanto a la Carta Magna, hay temas como la ley electoral, que, en comparación, nuestra famosa Ley D’hont parece más moderna que un hypster en Malasaña).
I have confidence that Kim Jong Un will honor the contract we signed &, even more importantly, our handshake. We agreed to the denuclearization of North Korea. China, on the other hand, may be exerting negative pressure on a deal because of our posture on Chinese Trade-Hope Not!
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) July 9, 2018
The wacky Ambassador that the U.K. foisted upon the United States is not someone we are thrilled with, a very stupid guy. He should speak to his country, and Prime Minister May, about their failed Brexit negotiation, and not be upset with my criticism of how badly it was…
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) July 9, 2019
Trump no puede bloquear a nadie en su cuenta personal porque la usa para anunciar temas concernientes al Gobierno. Las ruedas de prensa se empiezan a sustituir por 280 caracteres, y por mucho que alguien esté en desacuerdo con lo que dice y conteste incluso con insultos (‘’Gays and lesbians are also working class’’ o ‘’hypocrite’’ no cuentan, por mucho que los de Ciudadanos te digan que sí), el piel-naranja no te podrá bloquear. Claro que, a día de hoy y pasadas más de 24 horas, aún no ha desbloqueado a nadie, y viendo lo que ocurrió con Jim Acosta, periodista de la CNN, no tiene pinta de que vaya a darse cambio alguno en la política bloqueadora del presi. Sería cuando menos gracioso que el tan demandado impeachment se diera por no desbloquear usuarios en Twitter.
Por otro lado, ¿alguien podría decirme algo sobre política salvadoreña? De El Salvador, digo, sí. ¿O dónde está? Yo tampoco hasta hace unas semanas. La razón es el nuevo presidente de la República del país de Centroamérica, Nayib Bukele, que en cuanto llegó a la poltrona no dudó en cesar a casi una veintena de cargos. ¿Qué cómo lo comunicó? Pues por Twitter, claro. Y no de cualquier manera. Los tweets que aparecen a continuación son reales, no los he manipulado (no sabría cómo, el paria analógico y esas cosas), y si uno sigue su cuenta personal verá que a lo largo del día las perlas que suelta son dignas de una novela al más puro estilo orwelliano (lo que te estás perdiendo George, o Eric, o como te llames). Ha llegado a nombrar ministro de Youtube a AuronPlay. Ríete ahora con los decretazos de aquí.
Por Decreto Presidencial, nombro a @auronplay como mi Ministro de @YouTube. https://t.co/kOYBxtss5V
— Nayib Bukele (@nayibbukele) 16 de junio de 2019
De inmediato mi Presidente.
— Alexandra Hill Tinoco (@CancillerAleHT) June 7, 2019
Se les ordena que vayan a dormir.
— Nayib Bukele (@nayibbukele) June 11, 2019
Su orden se ejecutará, Presidente @nayibbukele
— Mario Durán (@marioduran) June 7, 2019
La ola twittera-informativa parece haber saltado el charco, e incluso el good-old Juncker anunció hace poco en su cuenta personal el acuerdo de Mercosur con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay incluso antes de hacerlo saber a los medios. Incluso antes de que alguno de los países involucrados, como Argentina, pudiera darlo a conocer en rueda de prensa.
https://twitter.com/JunckerEU/status/1144659407973863427
¿Qué por qué usar Twitter aunque no te guste? Por esto mismo. Porque, si no, en muchos casos ni te enteras de qué va la vaina. Que sí, que al día siguiente lo tienes en televisión. Pero viviendo en la era de la globalización y la inmediatez, esperar de entre 12 a 24 horas para conocer una noticia es lo mismo que preferir no mandar un Whatsapp y atar un pergamino a la pata de una paloma coja y desalada.
¿Qué si me parece lícito comunicar acuerdos o decisiones de gran calibre por medio de un tweet? (Gracias por la pregunta, estaba deseando contestarla) Pues no. Pero así se ahorran la horda de preguntas subsiguientes y el tener que dar explicaciones al instante (qué bien le habría venido el Twitter al pobre de Jesús García Conde, portavoz de Vox en Castilla y León. Me lo imagino mandando privados a OrtegaSmith del tipo ‘’¿Pongo esto? ¿eso está bien dicho? Pero seguro, ¿no?’’).
En fin, que Twitter es tan útil porque los líderes políticos (y los no tan líderes) parecen preferir dirigirse por ahí a la plebe, y a quien no le guste, bloqueo que te veo y a no ver más mis tweets. O ya no.
Graduado en Publicidad y RRPP por la Universidad de Alicante, con máster en Investigación en Periodismo por la UCM. A veces intento juntar letras y salen cosas, y otras veces no. He escrito una novela, aunque solo la tengo yo. Periodista de EFE en Lisboa.


