The Divine Feminine: Entre los Goonies y el Batman de Mac Miller

Mac Miller

Últimamente se confunde mucho la grandilocuencia en los gestos con las palabras que trascienden. Vivimos en una época en la que todo tiene un mensaje trascendental. Un tiempo en el que no valoramos el paso del tiempo e intentamos ser eternos para no ser consumidos por el “fast food” cultural. Ahora todos gritamos nuestras gilipolleces con el ánimo de que los demás nos miren y se queden boquiabiertos con nuestra sabiduría, como si a la gente le tuviera que importar una mierda nuestro pensamiento. Esta constante no nos convierte en genios de gustos distinguidos, sino en un #Hipster más de Malasaña con un corte de pelo de treinta euros.

The Divine Feminine es el penúltimo intento de un cantante de elevar su obra a la categoría de filosofía. Y claro, no llega a conseguir esa meta. O al menos, no como se lo propone, ya que The Divine Feminine es sin duda el mejor disco de Mac Miller. Un álbum completo, que no tiene los éxitos de anteriores trabajos, pero que muestra la auténtica cara del rapero de Pensilvania. The Divine Feminine está a caballo entre el Caballero oscuro, racional y pasado de vueltas de Frank Miller y el ardor juvenil de Los Goonies. El señor Miller ha conseguido mezclar en 10 cortes su experiencia, sus miedos, su juventud y su arrepentimiento por su vida anterior, todo arropado por el sonido R&B contemporáneo que consigue casar todo el disco y dotarlo de un sentido y un propósito.

El disco gira en torno a la idea de la Divinidad femenina, la cual está muy quemada dentro del mundo de la literatura y del cine. La idea del respeto máximo a una mujer por ser el motor de la vida relacionada con la creación de la naturaleza. Esta sería una buena forma de resumir lo que ha tratado de transmitir Mac Miller en este disco. Pues bien, no lo ha conseguido. Es más, se podría decir que ha sido un auténtico desastre.

En cambio, y probablemente sin querer, en The Divine Feminine nos encontramos una contradicción muy interesante: la lucha entre la aceptación propia de la madurez y la proyección de la juventud. A lo largo de los 10 temas, Mac Miller lucha contra sí mismo en una confrontación por ver cual de sus dos partes es la que prevalece. La clásica lucha de un chico de 24 años entre seguir siendo un niño o madurar y aceptarse tal y como es. Pero claro, con unos millones más que el resto de jóvenes.

La música toma un papel predominante en este disco, ya que es el río que encauza las contradicciones de Miller. Una musicalidad bastante alejada de todos los trabajos anteriores del artista de Pittsburgh y mucho más cercana a los nuevos sonidos emergentes en USA: R&B y góspel. De hecho, sólo con unos segundos de la intro Congratulations ya podemos prevenir por donde irán los tiros del disco. Un piano con BPM’s muy bajos y con el tinte clásico del nuevo R&B de Estados Unidos, acompañadas con coros góspel al principio para darle ese toque de Divinidad a la música. La intro funciona muy bien, el único problema es que llega tarde, ya que sigue el mismo estilo que las de Drake, Kanye West y Beyoncé. En cuanto a la letra, podemos ver a Mac Miller hablando de amor mezclando algunas frases muy profundas con otras mucho más superficiales.

A partir de aquí, el disco sigue una línea temática y musical muy parecida, lo que hace que te sumerjas en los problemas de Mac Miller desde el minuto uno hasta el final del disco. Además, el hecho de que el disco sea tan corto, ayuda a la cohesión del disco. La temática principal del disco es el amor pero a lo largo del disco se aborda diferentes formas. Por ejemplo, en Planet God Damn nos encontramos a un Mac Miller más profundo y maduro hablando sobre los errores que ha cometido en el amor. Y todo sobre un beat clásico de Miller.

Igual que Planet God Damn es el ejemplo de la madurez lírica del artista en ritmos que ya utilizaba antes, Stay es una canción que musicalmente rompe con todo lo que era Mac Miller hasta este disco pero en la que nos encontramos las líricas del artista de siempre (mucho más desenfadado).

Pero si hay algo que está presente en esta obra, además del amor, es el sexo. Mac Miller se encarga de recordarnos en Skin (sobre un ritmo góspel que evoca la Santidad de la mujer) y en Soulmate lo mucho que le gusta follar con Ariana Grande. Y como cualquier joven de 24 años, Mac Miller también sufre la tentación de la infidelidad escondido en un amor esporádico y sexo frío en la genial Cinderella junto a Ty Dolla $ign. En este tema, Miller y Ty Dolla $ign nos hablan de la contradicción entre querer a una persona y serle infiel. Además de la temática, Ty Dolla $ign vuelve a demostrar que es una de las voces más en forma del R&B americano.

A lo largo de The Divine Femenine, vamos a encontrarnos un montón de amor y sexo mezclados en una lucha entre la juventud y la madurez. Pero lo que convierte los miedos de un chico de 24 años en una de las sorpresas del año son las colaboraciones. El ya mencionado Ty Dolla $ign, CeeLo Green, Kendrick Lamar, Ariana Grande y el genial Anderson Paak son los encargados de darle ese toque que le falta a Mac Miller. Ariana Grande ayuda a dar cohesión a todo el disco, ya que aporta su granito de arena en la mitad de las canciones del disco. CeeLo Green consigue salvar We, el único tema flojo del disco. Pero si hay dos colaboraciones de las que hay que hablar aparte son las de K-Dot y Anderson Paak.

El rapero de Compton vuelve a darle ese toque de veracidad a un disco tan sólo con un estribillo. En este caso, no consigue lucirse tanto como en Freedom con Beyoncé, pero cumple su función. Por su parte, Anderson Paak eleva Dang a la categoría de éxito sólo con sus trozo. El artista de California vuelve a demostrar que va a dar que hablar a partir de ahora y se canta las mejores barras del disco. Y todo ello hablando sobre amor.

En algo menos de una hora, llega a su fin la lucha entre el joven Mac Miller y el Mac Miller adulto con el genial tema God is Fair, Sexy, Nasty junto a Kendrick. Es en este momento, cuando me di cuenta de que realmente nunca va a ganar ninguna de las dos caras de Mac Miller porque ambas existen en un chico de 24 años. En el próximo disco es muy posible que esta confrontación no sea tan visible, pero en The Divine Femenine es lo que mantiene unidas todas las canciones.

The Divine Femenine no sólo es el mejor álbum de Mac Miller, si no que es un golpe en la cara a todos los artistas que buscan un mensaje trascendental y se olvidan de que son los asuntos, actos y pensamientos diarios los que acaban llevándoles a esa relevancia que tanto ansían. Así que sin pretenderlo, Mac Miller nos ha demostrado algo que todos hemos olvidado: que lo importante de un álbum o una película es ser honesto con la historia que vas a contar.

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